Lo peor de ir a la cárcel es ser privado de la libertad en compañía de gente que uno no ha elegido. Se le niega al recluso la libertad de aislarse de la sociedad. Se lo entrecruza con la forma más primal del poder. Moralmente acaso lo merezca, pero eso no es excusa para gambetear la reflexión sobre lo que le pasa a cualquier infeliz dentro de una cárcel. Hay que pensar en la remota posibilidad de que uno esté en esa situación. ¿Cuántos inocentes hay dentro? ¿Cuántos culpables, fuera? ¿Cómo afrontaría uno mismo, con sus valores, fortalezas y debilidades, una temporadita más o menos extensa en el infierno de la socialización de prepo?

Por esa razón hay que ser cuidadosos cuando disfrutamos frente a las cámaras de nuestros 5 minutos de fama/clamor de justicia pequeño burgués. En el fondo sólo basta el consenso de unos cuantos para ser enviado tras las rejas, ¡Ojito con eso! Y por eso mismo 5 discos 5 de gente que debería estar presa, por diversos motivos claro, pero siempre atentando contra nosotros y recordándonos que, en ocasiones, está libre el que tiene suerte no el que más lo  merece■


 

Iowa – Slipknot. La clase de gente que uno no le presentaría a sus padres. Un sonido de una contundencia tal como un cross de sonido en la mandíbula. Bestiales y deformes, en sus letras, en su musicalidad, en su aspecto. La canción que titula el disco es un experimento inquietante y opresivo de 15 minutos que se hacen largos. Y el resto es trash con toques industriales y muchas y extrañas ideas. Velocidad, distorsión y agresividad para hijos de padres separados en tratamiento.

 

 

 

 

Never gone – Backtreet boys –2007. Alguna vez reyes del circuito pop para adolescentes calenturientas. Hoy señores mayores de 30 regordetes y bien parecidos. Sencillo, este disco es un robo para las ex adolescentes hoy separadas con hijos. Ni la más pálida sombra de lo que fueron esos 5 pibes que de vez en cuando entonaban. La vieja fórmula ya no sirve, cambió el negocio. El tema incomplete quizás un rareza  en su forma de entender las baladas, no alcanza para salvarlos de la desvergüenza de haber hecho este disco para pagar la hipoteca.

 

 

 

 Ahí afuera / manual de supervivencia. Paco Jordá- 2006. El mejor hallazgo del pop independiente español por estos tiempos. La frescura adolescente, la reflexión del adolescente patológico y un pop despreocupado y autoconsciente de su futilidad, querible, inocente, y amable. “todo el mundo me dice que debería saber ya / lo que se puede y no se puede cambiar/ Sé que me tengo que acostumbrar, aceptar la realidad, me tengo que acostumbrar” canta en Quizás. Y está en esta lista porque es un disco para llevarse a la cárcel (pero en secreto, al preso estándar no le cae bien este tipo de sonido).

 

 

Jazzy Mel – Jazzy Mel 1991. A la distancia se le debe reconocer que fue el primero en la Argentina en animarse a copiar tan abiertamente el estilo de rapper blanco neoyorkino, al estilo de Vanilla Ice o Marky & Mark. Incluso muchos de los que hoy lo defenestran saben que han rappeado sus pistas. Su mayor hit Fue amor,  no paró de sonar en todo el ’91 y salvo él mismo, el resto de sus colaboradores hizo carrera en la escena dance tales como DJ Deró, los hermanos Nicolás y Alejandro Guerrieri productores de la mayoría de hits dance del país y el querido Tuti Gianakis de la energy 101.1. De todos modos, marche preso.

 

Live! – Guitar Wolf – 2000. Padre del Punk/garage japonés. Una cruza de Yakusa a lo kill bill, los Ramones ya vejetes de adiós amigos y el Marlon Brando de Nido de Ratas. No por eso menos efervescentemente punk y lo-fi. El mismo Guitard Wolf que puede verse desplegando un solo infernal con su guitarra en la apertura del animé de las estrellitas niponas Hi-Hi Puff & Ami Yumi es el mismo que en este disco hace estallar los oídos con una muy particular forma de entender el punk, el psicobilly y el surf más y más podrido.

 


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