Estimado lector: acá estamos, ante un nuevo desafío de los que ya nos tiene acostumbrados Andén: esto de ir pensando distintas perspectivas e intentar compartirlo en este espacio ferroviario-periodístico.

Esta vez el tema es desafiante. Nuestro país, como otros de la región, ha vivido en las últimas décadas profundas contradicciones en relación al sentido de la práctica política, quiénes son sus actores, y el rol que juega eso que ha sido llamado de diversas maneras, entre las cuales elegimos dos: pueblo y gente.

No pretendemos, obviamente, ser exhaustivos. Simplemente sugerir un esquema que ayude a pensar-NOS… Esto es, partiendo del supuesto que la tarea política consiste en  la construcción que una sociedad realiza de su propio destino. Lo que lleva entonces a pensar que no puede haber otro lejano, ajeno, neutral o ingenuo a esta tarea colectiva.

Imagenes

La primera imagen transcurre en la larga noche de la dictadura militar, en la que se pretendió hacer desaparecer la noción misma de política. Se trataba de separar a aquellos y aquellas que hacían de la militancia política una prioridad del resto de la gente que únicamente pretendía vivir tranquila. Es por eso que con el tiempo nos fuimos enterando de hechos como la noche de los lápices, la de las corbatas, la judicial… Y no es casual entonces que cada tanto se siga extrayendo de la penumbra a los hijos de esos militantes que recuperan su identidad, volviendo a ser parte de nosotros.

La segunda imagen es de la década del 90, cuando se consolida el proyecto político-económico de la dictadura cívico-militar. Obedeciendo al Consenso de Washington (que no es ni más ni menos que la política que otros imponen al país) se consolida la desindustrialización del país. Esto produce una nueva separación social. A la par de la  pérdida de miles de fuentes de trabajo, nace todo un sector de la población que a partir de este proceso se van a identificar como desocupados. Una inmensa masa de trabajadores y trabajadoras, comerciantes, jóvenes… que se ven violentamente excluidos del nuevo colectivo mediático: la gente… la que sólo quiere vivir en paz y seguridad, llegar a su trabajo sin piquetes, cambiar mensualmente su celular y conocer en detalle las intrigas y peleas de Tinelli, sin que nada la complique; especialmente lo que los políticos hagan o digan.

Retazos para una explicación

Esta imagen social construida y fundamentada en el discurso hegemónico de los 90 apela a la autogestión de los sujetos, al poder realizarse sin los otros; siendo los otros obstaculizadores o competidores.

La identidad de los sujetos ya no es construida a partir de una actividad como el trabajo, sino que es armada y definida por los criterios del mercado que clasifica a partir de lo que la gente puede consumir.

Ahora bien, ¿quiénes son estos otros que aparecen como un peligro al desarrollo de la gente?… Estos otros son todos aquellos y aquellas que no pudieron resistir a la tormenta neoliberal, son los que por no poder desarrollarse en un mundo que se presentaba como equitativo cuando en realidad se pauperizaba fueron identificados como los desocupados, los piqueteros, los pibes chorros, los villeros

Se instala en el imaginario social una multitud de otros que cada vez tienden a fragmentarse más y a buscar su particularidad en la realidad. Éramos tantos otros distintos que se crea una cultura acompañada por el aislamiento, la exclusión y la violencia cotidiana.

El no te metas de la dictadura, que buscaba romper los lazos solidarios que había en ese tiempo en la sociedad, se consolida en la década del 90 con el individualismo y el progreso personal a costa de los otros.

Interrogante final

¿En serio creíamos que era posible realizarse sin los otros? ¿De verdad podemos imaginarnos una sociedad que crezca en justicia y libertad dejando todo en manos de unos pocos?

Están cerca aún las esquirlas del estallido del 2001… Esas que nos recuerdan que el camino del 90 no conduce a nada..

Hoy se escuchan otras voces… lo que eran clamores sordos y aislados van vertebrando un nuevo nosotros.

Tenemos que animarnos a ponerle oido y corazón…cuerpo y camino... No se trata de verlo por TV, o que te lo cuenten la tapa de los diarios

Se trata de ser parte… de recuperar aquello que nos identifica verdaderamente y nos permite vernos como pertenecientes al mismo pueblo. Será cuestión de volver a encontrarnos en los clubes, en el barrio… recuperar las calles que son nuestras para poder entre todos andar el mundo que queremos que es aquel que se construye con las miradas y los brazos de todos y todas.

Es cuestión de animarse… es cuestión de seguir naciendo.

¿Te animás?■


Puede descargar El pueblo... la gente...¿Los otros o nosotros? - Andén 46 en formato .pdf