No se puede definir lo que no se queda quieto. No se pueden dar las características esenciales de algo que se vuelve todo el tiempo sobre sí mismo y mezcla y reformula lo que lo antecede para vomitarlo renovado y nuevo. La filarmónica de Gotemburgo y los wachiturros; las fábricas de coca cola y los Coyas que venden telas para vivir en Villason; el que vende cd truchos en la estación de Gerli y la especialista en literatura clásica; el gran maestro de ajedrez y el que pasa horas jugando al guitar hero. Todos ellos son una pieza, un elemento vital dentro de una miríada de culturas que se fusionan y conviven y se repelen y mixturan. Hacer fuerza para que quepan dentro de un mismo estante nos obligaría a dejar fuera a muchos de ellos. A la larga, a todos porque no hay quien esté a la altura del listón tan alto donde habita el ideal.

Cultura es todo lo que hacemos, todo lo que dejamos de hacer: cómics, comidas, sonidos, el sufrimiento que impartimos, el sexo que tenemos, las drogas que tomamos. Todos elementos que de uno en uno conforman una constelación que antropólogos y sociólogos se queman las pestañas en diagramar en las cartas astrales de la academia. ¡Y lo bien que hacen! De otro modo, corremos el riesgo de creer que esto que hacemos es lo único que puede ser, y flaco favor le haríamos así a nuestras neurosis y al resto de los mortales. Por eso 5 discos 5 para la mezcolanza, para revolver las tradiciones unas con otras y formar cosas nuevas, con todos adentro pero sobre todo con nadie afuera


Tonolec –2005– Tonolec. Música toba. Pulso deep house/ambient. Fusión. El resultado: una de las búsquedas más originales y renovadoras de la música argentina en la última década. Un hombre y una mujer oriundos del Chaco tratando de hacer confluir dos tradiciones en un mismo sentimiento que rescate lo mejor de dos culturas: la ancestral (como contenido) y la nueva (como herramienta). La voz de Charo Bogarín, superlativa y omnipresente aun en los silencios rescata el lamento para endulzarlo y transformarlo en un loop que como un mantra se queda en el eco y no se va. Lejos de apelar a una actitud bienpensante que rescata la cultura oprimida sólo porque lo es, Tonolec va en busca de lo que brilla por sí solo en las orillas y desde las orillas lo potencia y le da alas. Puristas de los géneros, abstenerse.

 

Nortec Collective Presents: Bostich + Fussible | Tijuana Sound Machine –2008– Nortec Collective. El Colectivo de músicos del norte de México, zona de (narco) corrido, violencias varias y corruptelas mayores (igual que aquí pero allá), presentó el disco de dos de sus integrantes quienes consiguieron captar los aires regionales y reformularlos en plan urbano. Una suerte de Bajo Fondo Tango Club de México si gustan de las siempre peligrosas comparaciones. La cuestión es cuál cultura funge aquí de medio y cuál de mensaje, la folclórica o la electrónica. ¿Cuál sirve a quién? Y aunque la pregunta sea inútil lo que hace es obligar a prestar atención al modo en que los instrumentos y sonidos se relacionan entre sí y traen a la imaginación una Tijuana nueva, alejada de la violencia real y de la idea idílica de ciudad de reventón. Puro electrofolclorismo y ¡viva México cabrones!

 

Bonfires of São João – 2006 Forro In The Dark. Músicos brasileros viviendo en nueva york. Haciendo una música alegre, el forró, que representa una cultura particular de todas las que pueblan el Brasil. Una sumatoria de ritmos que atraviesan los 60, los 70 y toda Latinoamérica de la mano de ese descubridor de talentos tercermundistas que es el ¿gran? ¿buen? ¿genial? David Byrne, que al igual que el ¿gran? ¿buen? ¿genial? Manu Chao y el ¿gran? ¿buen? ¿genial? Ry Cooder hacen que América latina valore sus música toda vez que el foráneo le de su visto bueno. Y no está mal. No es culpa del músico ni del “descubridor”, es culpa del que escucha que es medio pelotudo y no busca más que lo que le da su radio de confianza. Un disco exquisito, con otro sonido, con otras texturas, apto para todo descanso.

 

Barcelona Raval Sessions –2003– Varios Artistas. Si hay un lugar en el mundo donde confluyen culturas desde hace mil años ese es Barcelona. Gente venida de todas partes y con rumbo al mundo entero, durmiendo, creando y reproduciéndose con toda libertad cuando la policía no está mirando. Una ciudad donde lo magrebí, lo gitano, lo negro, lo sudamericano y lo anglo proyectan los sonidos del futuro. En este compilado doble lo que se encuentra es una constancia de los desafíos sonoros a los que se enfrentará la globalización. Reapropiaciones trans e interculturales desde el rap/gansta, el flamenco, las ragas, las músicas del Cáucaso y etc etc etc. Muchas culturas juntas en un mismo lugar generan problemas pero es preferible tenerlos a correr el riesgo de la pureza que a la larga se vuelve represiva. Para tener una idea por dónde va la mezcla.

 

Varsovia –2007- Ruben Rada & Walter Malosetti. No hay nada que justificar. Un uruguayo negro que interpreta como nadie el candombe y renovó un sonido siempre en constante cambio. El bajista más virtuoso de la música nacional cuyo estilo, reconocible y personal, se adentró en todos los géneros. Ambos abordando al jazz, de por sí, una confluencia de tradiciones de larga data y larga maravilla. Y abordando, también, otros géneros pero siempre con la impronta de sus músicas de origen. Un disco doble, de tiro largo, en vivo, que requiere de tranquilidad y calma para disfrutarlo; que apela a la capacidad de disfrute y a la más atenta concentración para encontrar las texturas y matices. Un disco para los que se acercan a las culturas y encuentran allí la belleza de la humanidad.



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