Una porción de muzza en la estación de liniers, o lagua de choclo en Aldo Bonzi. Galletitas toddy o un pedazo de pan con mate cocido. Tener algo para masticar es darse el lujo de no tener hambre. El lujo ruin y miserable de saber que mientras masticamos hay quien no tiene qué tirar en el pozo de su desesperación. Allí espichan todas las militancias, todos los credos, todo lo que nos mentimos que somos cuando nos vemos frente a los espejos del ego. Solo el que tiene hambre sabe lo que es el hambre porque su experiencia es intransferible. Por eso somos capaces de tolerar y aceptar la presencia del hambriento, porque la mayoría de los que están frente a estas palabras, incluso quien escribe, ignora lo que es mal comer durante días cuando no hay qué ni con qué.

Soñamos nuestros sueños, trabajamos, compramos, consumimos hasta saciarnos, nos hacemos los locos en las asambleas y los actos. Y sin embargo el hambre de los hambrientos no se calla. Como buenos boys scouts de la progresía seguimos andando con la sensación de que lo que hacemos, sea lo que fuere, hace del mundo un antro mejor. Pero es mentira. Un subterfugio tan inverosímil como reclamarle al destino. Damos vuelta la cara. No nos importa. Somos los culpables de que otros no coman. Lo avalamos con nuestras elecciones y omisiones porque el hambre se soluciona compartiendo nuestro pan, sin metáforas, el nuestro, la flautita que compramos al mediodía. Esperando que otros lo hagan dejamos que los presos y los locos y los indios y los pobres coman las promesas que los han nutrido hasta la muerte. El 7D no es el fin del hambre, gente bien alimentada, ya ese gordo bueno que fue Pablo Neruda lo dijo hace rato: “No tiene alas la victoria terrestre: tiene pan en sus hombros” por eso 5 discos 5 artos, llenos, pipones de música, ese otro pan

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71_05-serugiranLa grasa de las capitales – 1979 – Serú Girán. Las grasas producen energía según los manuales, ponen en marcha esas cosas raras que acontecen en el cuerpo. También lo matan si sobran en exceso. García y sus secuaces se adelantaron a la denuncia que haría Luca Prodan en “La rubia Tarada” y situaron la cuestión: en las capitales del mundo, la grasa de vivir en sociedad, pudre los corazones. No nos hablan de comida, nos hablan de relaciones sociales que se desbordan, vínculos frágiles que se rompen y que expulsan (como en San Francisco y El lobo) o que matan (viernes 3 am). Y a pesar de eso, a pesar de ser un disco transido de melancolía y hastío, es un disco que alimenta los oídos con ese condimento de la belleza que es la voz humana.

 

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71_02-gunsand rosesThe Spaghetti Incident – 1993 – Gun´s & Roses. En el mundo de la cocina, todos somos de algún modo creadores. Nadie interpreta una receta de cocina del mismo modo que otro por más que utilice los mismos ingredientes y siga los mismos pasos. Esto también pasa con la música. Por esa razón el último disco de la formación clásica de la banda de Axl Rose y Slash deja un sabor extraño en la boca. ¿Un disco de covers punks en las manos de la que en ese momento era la banda más peligrosa del mundo? No conformó ni a los amantes del punk ni a los amantes del hard rock. Y sin embargo no es un disco malo, y con la maceración de los años va mejorando, pero ni por asomo se encuentra remotamente cerca de otros discos de la banda. Un simple entremés antes del plato principal.

 

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71_03-Illya_KuryakiLeche – 1999 – Illya Kuriaky and the Vaderramas. Ya estamos configurados así: arribamos al mundo desde ningún lugar y lo primero que nos dan es leche. Paradigma de alimento, el blanco brebaje maternal nos pone de pie y nos invita a quedarnos en este pozo asqueroso que es el mundo. Los Kuriaky hacieron lo mismo, con un disco nutritivo en ritmos y matices, con una música original, alegre y que trascendía fronteras y ritmos musicalizaron el fin del milenio ayudando a exorcizar los temores del futuro. Un disco de pulso funk con un sonido híper profesional que mixtura el sonido prototípico de los ´70 con las formas más modernas del rock de principios de los 2000. Más de un setentista pelotudo debería verlos como ejemplo de cómo se reactualiza una estética sin quedar varado en el pasado. Si viviera el Dr. Socolinsky, lo recomendaría.

 

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71_04-Papas+Ni+PidamoNos sacan desde adentro – 2005- Papas ni pidamos. En un mercado alimenticio que propone complejas e incontables variantes (para los que pueden pagarlas) siempre hay espacio para lo básico, para la vuelta a las raíces, por ejemplo churrasco con puré. Papas ni pidamos es algo parecido, una banda que vuelve al raegge y al ska de los ochenta. Con un sonido con aires de los primeros Fabulosos Cadillacs y los primeros Pericos, presentaron en 2005 un disco ni muy novedoso, ni muy interesante pero que no por eso deja de ser una propuesta entretenida para los cultores del género. La presencia de integrantes de Todos Tus Muertos, Fabulosos Cadillacs, Dancing Mood y Karamelo Santo fungen de declaración de principios de lo que son y hacia dónde buscan encaminar su sonido. Uno de esos platos frugales que nunca está de más revisitar.

 

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71_01-cannibal_corpsTomb of the Mutilated – 1992- Cannibal Corpse. El canibalismo es ancestral. Los conocedores no se ponen de acuerdo pero nos hemos comido los unos a los otros de maneras más o menos explícitas desde que nos bajamos del árbol. Lo que esta banda clásica del Death Metal propone, en este y en otros discos, es una experiencia en los extremos de la música y el arte, allí donde estamos a un paso de encontrarnos con el ruido primal y el discurso aberrante. Voces profundamente guturales y malsanas, secciones rítmicas a una velocidad paroxística y la precisión de corte de quienes acostumbran traficar con órganos. Una parodia excelente de quienes se toman así mismos peligrosamente en serie. Como dijo un ignoto crítico del metal, un “cocktail simplemente delicioso para el buen gourmet del horror y el mal gusto”.

 

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