La gestión de los recursos hídricos requiere de un diseño de políticas a largo plazo. Máxime cuando el área en cuestión es basta, densamente poblada y lleva siglos sin atención. Lorena Suárez, responsable de la comunicación de ACUMAR así como de varias ONGs vinculadas al Riachuelo, conversa con Andén sobre la actualidad del organismo, sus tareas y problemáticas.

 

ACUMAR (Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo) es un organismo tripartito, es decir, está compuesto por tres gobiernos: el de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el de la Provincia de Buenos Aires y el de la Nación. También, es un organismo judicializado: si bien la entidad fue conformada en 2006 por decreto de Néstor Kirchner, en 2008, tomó otra impronta debido a que la Corte Suprema de Justicia trató el tema del Riachuelo y dictó un fallo ejemplar. Una de las cosas que determinó ese fallo es la creación de una autoridad de cuenca que cumpla con tres macroobjetivos: mejorar la calidad de vida de los que residen en la cuenca, recomponer el daño y prevenir futuros perjuicios. Además, en 2010 se terminó de delinear un desarrollo integral de saneamiento con once líneas de acción para el organismo, entre ellas: salud, comunicación, información pública, control industrial, calidad ambiental, etc.

Andén: ¿Cuáles son las causas principales de contaminación?

Lorena Suárez: Según el diagnóstico, son varios factores. Primero tenemos los residuos sólidos urbanos, es decir, la basura. El río tiene arroyos que atraviesan zonas urbanas y muchas de ellas no tienen recolección formal de residuos. Por eso, se desarrolló un sistema que actúa sobre barreras que son arrastradas hacia un obrador que actúa como una grúa que retira del agua esos residuos, se suben a un camión y se hace la disposición final. ACUMAR retira aproximadamente quinientas toneladas de residuo sólido del espejo de agua por mes. El segundo factor son los vuelcos industriales. La actividad industrial más grande del país está en la cuenca. El primer paso fue tener un registro de todas esas industrias, que antes no existía. Tuvimos que desarrollar un padrón para saber cuántas son, cuáles son, dónde se encuentran y cuáles vuelcan fuera de los parámetros establecidos. Hay unas mil trescientas que fueron declaradas agentes contaminantes y están obligadas a desarrollar un programa de reconversión industrial que llamamos PRI. Hay un área que se ocupa del seguimiento en determinado plazo y si no lo cumplen, se las clausuran y multan. El tercer factor es el desecho cloacal. Hay muchos barrios a la vera del Riachuelo que son muy vulnerables. Son espacios que no fueron pensados para ser habitados y no cuentan con agua potable ni cloacas. El residuo de esas poblaciones va a parar a la cuenca. El año pasado se adjudicó un crédito del Banco Mundial para hacer una gran obra llamada técnicamente “Colector Margen Izquierdo”, que va a atravesar desde Soldati hasta La Boca. Irá por vía subacuática hasta plantas de tratamiento; luego, se vuelcan esos residuos ya tratados al Río de la Plata. Es una obra millonaria que va a ejecutar Aysa. Esas son las tres causas y las tres acciones para revertirlas, que son procesos largos: hoy están en marcha, pero no están concluidos aún.

El Proceso de Reconversión Industrial, ¿es suficiente? ¿No hay necesidad de traslado a polos industriales?

Es una buena pregunta, porque tiene que ver con una posición ideológica. ACUMAR y el Estado Nacional, que es el mayoritario en lo que tiene que ver con las decisiones del organismo, definieron que vamos a acompañar a las industrias en su reconversión y que produzcan de manera limpia. Dado que son zonas densamente pobladas que atraviesan el Conurbano; además, queremos preservar la fuente de trabajo, y en otras experiencias en el mundo, las industrias se relocalizaron, pero eso no preservó la fuente de trabajo y son procesos muy costosos. Son muchas las familias que viven de esas industrias, hay muchas cooperativas y empresas recuperadas. Tenemos una política de subsidios y créditos, así como de acompañamiento técnico y convenios con otros organismos, que dependen de qué tipo de producción hace esa industria para poder acompañar y brindar herramientas de reconversión. Estamos por llegar a la mitad de estas mil trescientas industrias reconvertidas y el resto está en proceso. Nosotros pensamos en etapas. Hay un área que mide la calidad del agua y así se constata que si disminuyen los vuelcos, la calidad mejora, pero queremos una cuenca que sea productiva yque el río forme parte de nuestra vida cotidiana, no solo para la contemplación. Por otro lado, si relocalizamos las industrias, hay un tema cultural: no cambiaste la cultura. Entonces, donde sea que vaya, la empresa seguirá produciendo de la misma manera. Por el contrario, queremos que se quede, pero que produzca de manera limpia. Y ahí tenemos un Estado que a través de ACUMAR, monitorea, fiscaliza y así vamos todos para el mismo lado.

Sin embargo, sí hubo relocalización de sectores urbanos de gente que vivía a la orilla del río.

Sí, hay un plan de relocalización de diecisiete mil familias, en distintas etapas, se están construyendo viviendas. Pero es un caso distinto porque son personas que viven en estado de vulnerabilidad. La Corte entendió, y ACUMAR lo ejecuta, que no puede haber familias viviendo a la vera del río porque es un foco de contaminación y por cuestiones de salud. Tenemos un área de salud que evalúa a la población para trabajar de manera más urgente con los que están más afectados en términos, precisamente, de salud. Hoy en día, el Camino de Sirga es el que tiene mayor urgencia. Este era un sistema que implicaba tirar la descarga de los buques, pero está vigente una ley que dice que el Estado tiene que tener acceso a los 35 metros de costa de los ríos. Entonces, primero había que liberar los 35 metros del Camino de Sirga. Por ejemplo, recientemente, en enero, se relocalizaron ciento diez familias de la villa 26. Vivían en condiciones muy vulnerables por ser asentamientos que fueron ganándole terreno al río ante el déficit de vivienda de esta ciudad. Pero esos lugares suponen un peligro, por ejemplo, en casos de sudestada. Otro caso es el de Villa Inflamable, que tampoco fue pensada para ser habitable, porque está junto al Polo Petroquímico, con suelo afectado por el Polo, lo que no tiene que ver con el río sino con el estado del suelo. La Villa 21-24, es un antiguo basural. Ahí llegaba el tren de la basura de toda la ciudad y se la procesaba. Hoy estamos desandando ese camino y comenzando a relocalizar y dar derecho a una vivienda digna.

Los que nombrás son asentamientos de Capital Federal o cercanías. Pero hay zonas en La Matanza, por ejemplo, donde todavía la gente vive, no necesariamente a la orilla del río, pero sí de sus afluentes.

Las relocalizaciones se llevan a cabo en todos los municipios, en cada uno de los cuales se estableció un relevamiento. Hay un plan de construcción de vivienda y se trabaja articuladamente con la autoridad local. La cuenca atraviesa catorce municipios. En cada uno, se establecieron prioridades. A partir de eso, el municipio pone la tierra y, con fondos de Nación a través del Fondo Nacional de Viviendas, se construyen los hogares. Hay algunos municipios que tienen un atraso mayor en ese aspecto y depende también de qué disponibilidad de tierras tiene, juegan muchas variables. Hay algunas jurisdicciones que están más atrasadas que otras no. La prioridad que se estableció es el Camino de Sirga de curso principal y después vendrá una etapa para los arroyos. Se da prioridad también a las zonas inundables. Siempre que se continúe con este plan, las otras zonas serán también relocalizadas. Desde que se aprobó el Plan de Saneamiento, en 2010, llevamos cinco años de ejecución. Otra experiencia en el mundo, de procesos de saneamiento no tan complejos, como el Támesis, donde no había familias a relocalizar, han demandado entre veinte y treinta años. Estamos en la infancia de todo esto. Lo que sucede es que estas zonas venían con un atraso en términos de política de estado. Entonces parece que todo es urgente. Pero se avanza y las familias serán relocalizadas a su tiempo.

Son procesos largos. En el marco de un Estado democrático, si bien las relocalizaciones son forzosas (dado que está en juego la salud), se desarrolla un proceso de consenso, mesas de trabajo, diálogos, acompañamiento, atención a casos particulares, etc.

¿Qué actores intervienen en la relocalización de las familias?

Interviene la autoridad local, los municipios, pero también Desarrollo Social. Hay un trabajo social ya desarrollado, a diferencia de hace quince años. En algunos casos, hay delegados de las villas; en otros, hay mesas interministeriales, se hacen mesas de trabajo donde se invitan a todos los actores que intervienen en el territorio. ACUMAR participa desde la Dirección General de Abordaje Territorial. Hay una palabra clave en todo esto que tiene que ver con el arraigo. Tratamos de implementar que las familias se muden relativamente cerca del lugar donde viven, que los chicos puedan asistir a la misma escuela, atenderse en los mismos hospitales, etc. Mantener esos lazos sociales fuertes es un derecho y lo respetamos.  

Hablabas de la reconversión industrial de los distintos tipos de empresas en función de disminuir el pasivo ambiental de esa zona. ¿Esto significa que no va a haber más vertido sobre el río?

El vertido cero hoy es una utopía. Te diría que en casi ningún lugar del mundo hay vertido cero. Hay una mesa de trabajo conformada por el equipo técnico de ACUMAR que trabaja en la calidad de agua y otros organismos como OPDS[1], APrA[2], o distintas agencias ambientales que trabajan alrededor de la cuenca. También hay un cuerpo colegiado formado por distintas ONG. Y entre todos se discuten los parámetros de vuelco y la calidad de agua a la que queremos llegar. Tenemos que tener en cuenta que venimos de la prehistoria de todo este proceso. Antes, cualquier industria se instalaba, volcaba lo que quería, cerraba un portón, y no sabías qué había del otro lado. Hoy tenemos registro de qué industrias hay y qué vuelcan. Y esos límites se acordaron con la Corte, por lo tanto, debemos llegar a una primera etapa en que todas esas industrias vuelquen dentro de esos parámetros. Una vez logrado esto, podemos discutir la reducción de los vuelcos. Pero no podemos saber cuándo será esa etapa. Estamos en un país que viene de una crisis (la de 2001) y de niveles de desocupación muy altos. No podemos apretar a una industria a tal punto que tenga que cerrar. No le sirve a nadie. Pero no olvidemos que nosotros no nos ocupamos solo del agua. También trabajamos en la relocalización de familias; la evaluación del estado de salud y la atención de derechos básicos a través de hospitales móviles; la castración de mascotas, la vacunación, los lentes para los chicos, el Papanicolau para las mujeres, controlamos las industrias, los residuos, el ordenamiento territorial, etc. Vamos avanzando de manera sustentable en todos los terrenos a la vez articuladamente.

Otro tema en relación a la calidad que es una discusión pendiente: los barros asentados en el Riachuelo. Determinados fondos tienen componentes vinculados a metales pesados que están como en suspensión. Para poder descomponerse, necesitan determinados niveles de oxígeno. Entonces, a medida que ese oxígeno empieza a aparecer en la cuenca, esos barros entran en descomposición y no terminás nunca de recomponer el agua. Cuando lo lográs, empiezan a activar los barros y se contamina de nuevo. Hay un paradigma que dice que tocar los barros es tremendo. Otra perspectiva dice que si no tocás los barros, no estás encarando el saneamiento como corresponde. ACUMAR estableció un estudio para saber efectivamente qué cantidad hay, dónde están y qué tienen, para tomar decisiones de carácter científico en función de ese diagnóstico.

Hablabas de residuos y del trabajo en conjunto con distintas agencias o empresas estatales. ¿Cómo gestionan eso en función de empresas como por ejemplo el CEAMSE, que tiene su asentamiento sobre un afluente del río?

El tema de la basura excede la problemática de la cuenca. Acá no lo tenemos resuelto: ni los municipios ni la ciudad. Trabajamos en territorio que tiene problemas con la basura, que termina muchas veces en el río. No articulamos con empresas ni nos metemos con la gestión municipal, que es a quien le corresponde ese tema. Tenemos un área de residuos que trabaja articuladamente para fortalecer la gestión en esos municipios. Esto significa que los ayudamos con campañas de separación, de concientización, con cosas puntuales como camiones. La recolección en general es compleja y deficiente. Por ejemplo, en Cañuelas, al lado de la ruta, aparecen residuos de la faena de pollos, de manera clandestina. Es un tema de residuos que se complementa con temas industriales y a la vez municipales. Es prácticamente imposible controlar que eso no suceda. Por eso insistimos con el tema de la conciencia. Desde nuestra área de residuos tratamos de evitar que la basura llegue al Río. Si llega, lo sacamos. El río hoy es un espejo de agua y está mejor, pero es un trabajo constante: un día o una semana que no limpiás y volvemos al pasado.

Escribiste para Página 12 un artículo muy interesante sobre las connotaciones asociadas a las palabras “Riachuelo” y “Matanza”.

Sí,hice un relevamiento de los títulos de los principales diarios nacionales. Un estudio visual acerca de con qué palabras estaba acompañada la palabra Riachuelo: suciedad, contaminación, corrupción, mugre. Lo que eso produce en el lector es la impermeabilidad ante la posible transmisión de una noticia positiva. Parece que todo lo que te van a comunicar sobre Riachuelo es negativo, porque hace muchos años que nos dicen eso. Sin embargo, los que viven cerca del Río ven las mejoras. Aparece la falta de olor, reaparecen usos históricos del Río, que tienen que ver con imaginarios que describo en ese artículo. “Yo remaba”, “Yo pescaba”, “Yo aprendí a nadar en el Río”: emergen esos relatos. Hay una memoria del Riachuelo que hay que recuperar, que está vinculada a la identidad de ese Río, a usos relacionados con el trabajo, por ejemplo. Y también hay que actuar sobre esa cuestión simbólica, cultural y de los imaginarios, porque si la comunidad no se apropia del tema, es muy difícil cambiar. Me desvela que, sin quitar importancia a la cuestión de conflictos culturales ambientales de nuestro país como Famatina o las papeleras, vos veías cientos de autos de los porteños con leyendas que repudiaban esas industrias. Yo no vi una que dijera: “Recuperemos el Riachuelo”. Y es un río que tenemos al lado. ¿Qué pasa? ¿Por qué se invisibiliza tanto ese lugar? Algo sucede con eso.

La cuenca atraviesa gran parte del Conurbano bonaerense. Una de las problemáticas de las que los medios no hablan, son las tosqueras, estos espejos de agua que se producen cuando empresas van y se llevan grandes cantidades de tierra dejando pozos en el suelo. Y muchos arroyos que luego van a parar al Río Matanza o al Riachuelo están conectados con estas tosqueras. ¿ACUMAR tiene alguna injerencia sobre esto?

Sí, hay un relevamiento de eso y está judicializado porque ese problema quedó muy ligado al exjuez que llevaba la causa del Riachuelo, el juez Armella, que hoy está siendo investigado por varios casos de corrupción. Por otro lado, una gran parte de esas tosqueras se hicieron para el desarrollo de una megaobra: la autopista Presidente Perón, que va a bordear el Conurbano. El Ministerio de Planificación está trabajando con eso. Hay otro proyecto del área de infraestructura: el de los reservorios. La idea es terminar con esas tosqueras y hacer obras para retener el agua de las inundaciones que hoy no se está reteniendo y que funcione como reservorio de agua que luego, a través de bombas, puedan volver a su curso.

¿Cuáles son las líneas de acción principales de aquí en adelante?

El tema de los barros va a ser clave. El colector del margen izquierdo va a ser beneficioso para la población. En cinco años ya va a estar avanzada esa obra. Con esa obra funcionando, disminuyendo la carga orgánica que recibe el Río, con las industrias volcando en los parámetros ajustados y controlando la basura que llega al Río, y con grandes avances en relocalizaciones, en cinco años tenemos otra cuenca. Pensemos hoy en la cuestión mediática: la revista Jardín, de editorial La Nación, que cuando puede nos “pega”, sacó una nota titulada “´Paisajes emergentes” con fotos increíbles de la cuenca. Tenemos que tratar de que este plan se sostenga en el tiempo. Las grandes líneas tienen que ver con calidad, abordar el tema de los barros, continuar con las relocalizaciones, el control industrial y el inicio de la obra cloacal■


[1] Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible.

[2] Agencia de Protección Ambiental.


Puede descargar “Queremos una cuenca que sea productiva y que el río forme parte de nuestra vida cotidiana” - Diálogo con Lorena Suárez, Coordinadora de Comunicación e Información Pública de ACUMAR - Andén 81 en formato .pdf