Nuestra historia personal, social, mundial va cambiando en distintos ámbitos interrelacionados: filosófico, social, económico, espiritual. Cambiemos: la felicidad de reformar. Una mirada del tándem transformador Proceso – Menemato – Macriato, nefasta complementación. 

Ganadores y perdedores
En la perduración de nuestra derrota parcial, es clave el que gran parte de los aún perdedores creen en la estructura de “no pensamiento”, heredada por generaciones y transmitida por distintos medios por los apoderados.

Para salir de esta larga etapa, es necesario desnudar el conflicto, asumirlo, con todo lo que significa. Mucha gente prefiere evitarlo, elude enfrentamientos, hasta con sus amigos o familiares. Falsa paz que garantiza mantener el statu quo, aunque, con el tiempo, será insostenible.

¿Cómo llegar, tan solo, a creer mínimamente que grupos empresariales pueden querer hacer reformas que favorezcan a los trabajadores?

¿Cómo suponer que quienes históricamente han tenido como estrategia corromper lo corrompible y perseguir lo que no lo es puedan “limpiar el país de sus mafias”?

Sin el claro conocimiento y la vivencia de estos temas, no podemos salir de esto. Así se alternan etapas en que el pie te pisa, afloja un poco, te vuelve a pisar, más fuerte…, y nos siguen dirigiendo. Más aprieta el pie, más fuerza hace falta para sacarlo de encima. ¡Basta de pisadores!

En dos etapas, Proceso y Menemato, se dan las transformaciones más drásticas de nuestra estructura económica, social y de pensamiento. Ambas se complementan. No pudo ser la segunda sin la primera.

El “proceso”
En este período, la estructura económico-social sufre cambios fundamentales1:

  • Proceso de endeudamiento externo: pasamos de 8.000 millones de dólares de deuda total (4.940 millones pública) a 45.000 millones (31.709 millones estatal, de ellos unos 20.000 son por la estatización de la deuda privada, beneficiando a esos  cuyos nombres aparecen una y otra vez en estas listas). A PARTIR DE AQUÍ LA DEUDA VOLVIÓ A SER UN PROBLEMA NACIONAL. Del 3,49 % del Presupuesto Nacional que representaban los intereses en 1975 (ver “erogaciones corrientes” en los presupuestos, no cuenta pago del monto que se adeuda, amortización, que figura en “erogación de capital”) se pasan a 8,1% en 1985 (llegará al 17,1% en 1999).
  • Reestructuración productiva: estancamiento del PBI, desindustrialización (cierre de establecimientos y caída ocupacional), concentración de la producción y afirmación de nuevo perfil productivo (Argentina prioriza el sector primario, materias primas, y el financiero, que duplica su participación en el PBI).
  • Distribución del ingreso: caída de salarios (ya en el primer año, el poder adquisitivo del trabajador cayó un 33,6 %, llegó a 48,7% para terminar el Proceso con una caída del 36,4%). Aumento de la desocupación y enorme caída de LA PARTICIPACIÓN DE LOS SALARIOS EN LA DISTRIBUCIÓN DEL INGRESO, DEL 43% AL 20%. 
  • Redefinición del Estado: sus ingresos fueron aumentando porcentualmente los provenientes de los salarios (impuestos crecientes al consumo y disminución de los aplicados sobre el capital) mientras los gastos tuvieron como principal fin beneficiar y subsidiar al capital más concentrado.

Así se avanzó en la privatización de lo público, hasta llegar a la frutilla del postre, la estatización de la deuda, pero sin llegar a vender las empresas del estado.

Todo esto acompañado, necesariamente, del mayor terrorismo de Estado en la historia de nuestro país.

Hay mucho verso en los paladines del liberalismo. Martínez de Hoz no tuvo problemas en estatizar la compañía ITALO de electricidad de la que formaba parte del directorio (lo que implicaba una “contradicción” con sus lineamientos y una incompatibilidad de funcionario público, estando de ambos lados del mostrador. Igual era gobierno de facto). Tampoco tuvo problema en firmar, junto a Videla y Harguindeguy, el decreto de encarcelamiento de los empresarios Gutheim, forzándolos a un acuerdo comercial con Hong Kong. Único objetivo: el lucro. Desde ahí dibujan el camino. Cuando se les acaba el verso, dicen que no les dejaron hacer los cambios suficientes y por eso no tuvieron éxito con las variables macroeconómicas.

La revolución Menemista
Enorme avance de la privatización de lo público, incremento de la deuda externa y precarización laboral con caída del salario real y explosión de la desocupación.

El triste momento de la venta o desmantelamiento de la mayor parte de las empresas del Estado. Suena increíble, va la lista de memoria, no es completa, “sin repetir y sin soplar”: Petróleo, Gas, Ferrocarriles, Aerolíneas, ELMA (flota de mar), Flota fluvial, Siderurgia, Telefónica, Energía eléctrica, Agua, Correo, Fábrica militar de aviones; bancos, como el Hipotecario Nacional y Caja Nacional de Ahorro. Y como si esto fuera poco, privatizaron buena parte del sistema jubilatorio.

Ya no fue necesario el plan de desaparición y asesinato de personas del Proceso, pero sí seguir con la misma línea de propaganda para llevar a cabo sus objetivos, diciéndole a Doña Rosa lo que hay que hacer para resolver los problemas nacionales que, en realidad, es para poner a salvo la tasa de ganancia de los de siempre y que todo el que se oponga es el mentiroso enemigo de Rosa. Sentencian: “No hay otra salida que la que te proponemos”.

Macri, el grupo que llega a sentarse en el sillón
En una línea transversal de esta historia, crece otro grupo económico.
Franco Macri, descendiente de latifundistas Calabreses, hijo del dueño de una constructora importante y de la hija de una familia dueña de una empresa de transportes en Lazio, vino a Argentina a los 18 años. A los 21, en 1951, fundó una constructora que daría origen a SIDECO (1961) con la cual, en los setenta (gobierno de facto) logró contratos para Atucha, Salto Grande y el Puente Posadas-Encarnación. Pero ya en los sesenta, con Onganía en el poder, hizo ganancias millonarias vía negocios de exportación ganadera con su familia política Blanco Villegas y el Estado. Al empezar 1970 el Grupo pasó a llamarse SOCMA SA (SOCiedad MAcri).

Llegado el Proceso, SOCMA tenía 7 empresas, al finalizar, 47. Entre las nuevas: SEVEL (1980) y MANLIBA (recolectora de basura de Capital Federal, 1980). Justamente SEVEL, SIDECO y MANLIBA fueron beneficiadas con la estatización de la deuda. SOCMA fue uno de los que hizo la maniobra típica que hacían estos tipos en esa época: poner un plazo fijo en un banco en el exterior, no declararlo, y les servía de garantía para pedir préstamos que terminamos pagando mayormente nosotros con la estatización, vía seguro de cambio.

En 1989, escándalo por las cloacas de Morón, obra con sobreprecios, otorgada sin licitación a SIDECO.

Tiempos más cercanos, pero igualmente no tenidos en cuenta por sus votantes.

Hasta alguno de sus aliados actuales, como Carrió, fueron críticos de Mauricio Macri. Ella lo acusó de incompetente feroz, de corrupto y mafioso, por sus maniobras contra el Estado, su vinculación con Nicolás Caputo (contratista del Estado en área construcción y relacionado con el juego, primo hermano de Luis Caputo, ministro de finanzas), el caso “Fino” Palacios,  Watergate criollo. Incluso lo denunció judicialmente y dijo que él era su límite.

Pero las miradas se direccionan como el típico “mirá para allá” que hacen los chicos.

Vinculados con el Menemismo, aprovecharon las privatizaciones, apropiándose de más medios de producción y negocios: distribución de gas, petróleo (refinería, áreas centrales y secundarias) y concesión de rutas y acceso a Capital, AUSA (negocio que compartieron SOCMA y TECHINT, de los Rocca, otros que se prenden en todas) que pudo cumplir las adjudicaciones gracias a créditos externos conseguidos con aval (garantía) de la Ciudad de Buenos Aires. Deuda que terminó pagando la ciudad garante (o sea, sus habitantes) porque AUSA decía que el negocio no era rentable y pedía subsidio (típico), lo que le fue negado. Entonces dejó de pagar la deuda, mientras seguía cobrando el peaje, de los más caros del mundo.

Mientras hacían la maniobra de SEVEL con su empresa fantasma Opalsen, en Uruguay. Exportaban autopartes aprovechando los reintegros por hacerlo e Importaban con arancel diferencial de solo 2%.  Lo verificaron en mil trescientos vehículos en 1993. No se sabe cuántos fueron. Así embolsaron de 7 a 14 millones de dólares: “Hecha la ley, hecha la trampa”. Dijo Mauricio: “Si alguien fija las reglas y las cumplís, no veo por qué estoy involucrado”.

Es de 1998 la Sociedad Fleg Trading, en Bahamas, que funcionó hasta 2009 y se hizo pública con los Panamá Pappers. Para algo ponés una empresa en un paraíso fiscal.

Entre los diciembres de 1995 y 2007, Mauricio preside Boca; de 2007 a 2015, gobierna la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y desde 2015, Argentina.

Mauricio, la cajita feliz
La historia continúa con Mauricio presidente. Viene con la experiencia de ejercer cargos directivos en SOCMA. Fue parte de esa corrupción. Un total contrasentido que tanta gente lo haya puesto en el lugar del que viene a meter preso a los corruptos. Sus promesas solo pueden creerlas los que no tienen, ni pretenden tener, la más mínima noción de cómo funciona el poder en la Argentina.

Su lema: hacer reformas nos hace felices. Todo se va transformando en una línea. Los cambios apuntan a que en los ingresos del Estado pongan menos que antes los que más tienen y más los que menos. Mientras en los egresos se reduce lo que llega a la clase trabajadora (reforma previsional, servicios que cumple el Estado). Las relaciones socioeconómicas van en el mismo sentido, reforma laboral. La mirada internacional está apoyada en un mundo inexistente.

Y siguieron los hechos de corrupción de la familia, ahora relacionados con sus medidas presidenciales: Correo Argentino, peajes, blanqueo complementado con decreto que beneficia a su hermano (“cumplió con la ley”, dijo caraduramente en una conferencia de prensa, siguiendo el argumento de siempre). Esa ley prohibía que los familiares de funcionarios blanquearan (eso nomás debería ser vergonzoso e innecesario en familias ricas), pero Macri la modificó por decreto para permitirlo. Esto pese a que cierta oposición lo había puesto como condición para aprobar la ley, ligada a la falsa “reparación histórica”.

Y ahora, negociado con parques eólicos, donde SOCMA gana 15 millones de dólares por la compra sin licitación y venta a mayor valor…

Los Ceos van ocupando todos los espacios, sembrando incompatibilidades. Hasta en educación ponen funcionarios que viven del negocio. Todo es lucro. Bonos, Lebacs (bicicleta financiera versión siglo 21, sin tablita, pero, los amigos te avisan), incremento de deuda externa. Da para un libro más que para un artículo.

Ahora con decretos de verano avanzan nuevamente sobre el fondo de sustentabilidad de ANSES…, y con otro DNU con ridículo nombre: “desburocratización del estado”, plantea desde la posibilidad de que los bancos embarguen parte de las cuentas sueldo más que antes hasta que las empresas que sean descubiertas con empleados en negro vean reducidísima su multa y el reconocimiento de aportes de los trabajadores limitado con un tope de seis años. Ni que se viniera controlando, y todo en un contexto de reducción de aportes patronales e ingresos brutos que dicen es para favorecer el trabajo en blanco.

Las inconstitucionalidades que comete este Gobierno (PRO es Propuesta Republicana), como en la reforma previsional, plagada de ellas. Recuerdo a Macri, aún en la Ciudad Autónoma de Bs. As., cuestionar al Gobierno Nacional por no respetar al Poder Judicial y, pocos días después, usar las topadoras en el Borda, desoyendo al juez. Verso totalmente expuesto.

Estos personajes que hablan de emprendimiento y meritocracia como salida para todos nacen (repitiendo la apropiación originaria del capital) y crecen de manera turbia. Buscan el lucro máximo, a corto plazo, con la menor inversión propia, riesgo mínimo o nulo, apropiación de los recursos del Estado. No hay problema en presionar al BNA para ayudar con un crédito a Marcos Galperín, Mercado Libre, “ejemplo de emprendedor” en IDEA, poniendo en riesgo la liquidez del banco.

Desvían la atención. Usan para sus proyectos nombres engañosos, como llamar “reparación histórica” a una estafa tipo punto final. Poner algo a favor en una ley donde todo el resto es en contra. Mienten descaradamente como en la reforma previsional, donde roban tres meses de actualización de haberes, reducen el “gasto presupuestario” pero lo hacen para beneficiar a los jubilados. Ahí también usaron su estrategia de ir modificando mínimamente la propuestas varias veces para mostrarse dialoguistas y llevar a la gente a decir: “bueno, a la gente al final no hay cosa que le venga bien”. Y usaron el aparato represivo.

Acusan a todo el que piensa distinto de tener malas intenciones. Si hay reclamos, dicen que son electoralistas, antes de las elecciones, o desestabilizadores, después.

Lograron estratégicamente la caída de salarios, cambiando la discusión salarial con inflación a futuro en vez de a tiempo pasado, como corresponde. También parcializan los contextos y generan varios frentes de conflicto simultáneos.

Liberaron el precio de la nafta a fines de septiembre del 2017, ¡aumentó un día después de las elecciones! Como para que por unos días alguien se crea, antes de votar, que no aumentan si liberan.

Vicios de clase
Los trabajadores, mayormente, contribuimos al mercado interno. Pero la clase empresaria enfoca intencionadamente. Dicen que los salarios son muy altos. Paolo Rocca, de TECHINT, uno de sus insistentes voceros. En el último seminario de IDEA, en mesa con Galperín, se metió hasta con el Estatuto docente. Apuntan a haberes jubilatorios, asignaciones… De nuevo, el “mirá para allá”.  Ellos son los que fugan capitales del país, pero eso es “libertad”. ¿De dónde sale la plata que fugan? Plusvalía, negociados financieros, uso del Estado.

Hasta hacen capital sin tenerlo. Como el ejemplo de AUSA o el uso de bonos de deuda externa en las privatizaciones de los noventa, o tantas compras al estilo de Iberia con Aerolíneas.

Son ellos los que roban al Estado, al que critican porque no llega a ser como quieren, nunca les alcanza. Reciben doblemente de los trabajadores, se quedan con la plusvalía y con parte de sus pagos de impuestos. Y todavía los desprecian. Claro, besarles los pies sería peligroso, quedarían expuestos.

Conclusión
Todavía no hay noción del tremendo cambio que se produjo en nuestro país en aquellos gravísimos años del proceso ni en los noventa, ni del que se produce por las reformas actuales. La historia se dibuja en espiral, pero solo se ven tramos dispersos que quedan como resultados de pujas muy duras entre los distintos sectores.

Hay poca mirada de clase trabajadora, de país y de mundo. Sin la menor intención de defender delincuentes, con lo del empresario Bacedo, pretenden tapar el robo estructural actual. Mirada infantil. Debemos lograr que se entienda la espiral y cortarla, Porque continuará mientras no seamos conscientes mayoritariamente de su existencia.


[i] Claudio Lozano, en Decíamos ayer, Blaustien-Zubieta.


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