Un sistema, sus métodos de permanencia. El principal escollo para superar esta tragedia, ¿está en el sistema o en lo que nos queda libremente de nosotros mismos? ¿Tenemos obligación de tomar la pastillita de “Un mundo feliz”, ponernos el inhibidor de sueños de “Visionarios” o podemos negarnos?

Viviane Forrester, en su libro El horror económico, comparte, como otros, esta cita de “Pensamientos”, de Pascal, sobre la usurpación: “introducida en otro tiempo sin razón, se ha vuelto razonable; conviene mostrarla como auténtica, eterna y ocultar su comienzo, si no se quiere que llegue rápidamente a su fin”.

Para resolver todo problema que se analiza, debemos tener claras no solo las causas que lo provocan, sino las vallas que se plantan para sostenerlo. Porque, claramente, si no las derribamos, todo seguirá igual o será peor.

Los grupos que se benefician económicamente al saquear lo que produce la clase trabajadora siempre mienten, tanto en la descripción de la realidad como en las causas de los problemas y en las salidas posibles.

Desigualdad
El mundo es cada vez más desigual a niveles extremadamente vergonzosos. Lo que muestra no solo el previsible y evidente fracaso del sistema, sino también la necesidad de preguntarnos cómo se permite semejante masacre. Y esto también incluye, en directa relación, la tremenda destrucción del planeta.

Constantemente se publican cifras de la desigualdad mundial. Extraigo del Global wealth databook, del Credit Siuisse (2012, p. 90):“Tan sólo el 8.1% de la población posee el 82.4% de la riqueza”, “Apenas el 17.6% de la riqueza se distribuye entre el 91.9% de la población mundial”, “El 0.6% de la población,  29 millones de personas, controlan el 39.3% del total de la riqueza”, “Para un 69.3% de la población, unos 3.184 millones de personas, sólo hay un 3.3% de la riqueza”.

Burbuja Financiera
También los datos referidos a las finanzas muestran que esto no da para más. Estamos montados sobre una farsa.

Recordemos que el dólar, principal moneda de la economía, no tiene respaldo real, solo de confianza, de fe. El dios dólar. Su religión e instituciones serían las que tienen que ver con las corrientes económicas más ortodoxas.

En 1944 acordaron, en la Conferencia monetaria y financiera de Naciones Unidas de Bretton Woods, que las monedas internacionales podrían tener, como respaldo, reservas no solo de oro, sino también de dólares (respaldado en oro), pasando, así, el resto de las monedas a un peligroso mix.

Pero Estados Unidos, en 1971, al tener por primera vez deficitaria su balanza comercial, sumada a su invasión a Vietnam, decidió que su moneda sea fiduciaria (viene de fe, en eso se basa, desde aquí, el valor del dólar), y abandonó el respaldo o convertibilidad en oro. Así hacen ellos.

Extraigo datos del libro: Capitalismo zombi, de Pablo Heller, que dejan bien al descubierto el panorama sobre la bomba de tiempo financiera mundial.

En 2015, siete años después de la crisis por la caída de Lehman Brothers, con una emisión gigantesca de la Reserva Federal, bombeo especulativo, los números muestran una burbuja muy inestable.

Las cifras son en billones (millones de millones) de dólares.

Deuda pública mundial y de las corporaciones: 100 billones, aumentó 30% en ocho años.

Deuda pública mundial: 70 billones (eran 22 en 2008, y sigue creciendo al mismo ritmo).

Crédito mundial: 300 billones.

Total del sistema financiero mundial: 1 trillón (millón de billones)

PBI MUNDIAL: 60 BILLONES.

Es decir, la producción total del mundo, en un año, entra en la deuda pública (60 en 70), en la deuda total (60 en 100), en el crédito total mundial (60 en 300).

Solo la reserva federal dio 16 billones para salvataje de los principales bancos en la crisis del 2008.

La economía mundial, su sistema financiero, puede estallar en cualquier momento.

Miles de ejemplos, de distintas latitudes, muestran sin anestesia que quienes manejan los hilos no defienden en absoluto la vida, sino sus ganancias. Lo tremendo es que sus recetas sean tomadas como salidas a nuestras crisis. Y la principal clave es que hacen creer a gran parte de la población que dichas crisis reincidentes son producidas por la mayoría o parte de la clase trabajadora cuando son reacomodamientos de las tasas de ganancias de quienes toman las decisiones hegemónicas en materia económica.

Ética de vallas
Ellos imponen una ética de vallas plantando axiomas, y saben perfectamente que son falsos. Los tiran a la opinión pública como gases lacrimógenos que hacen cerrar los ojos.

Cuestionan toda manifestación, aunque el motivo sea luchar contra una enorme injusticia, tapándola, ridículamente, con los “perjuicios” que provocaría la actividad. Así escuchamos gritarles: “vayan a trabajar”, a quienes protestan porque fueron echados y defienden esos puestos de trabajo.

Axiomatizan defender incondicionalmente instituciones que claramente sostienen un verdadero saqueo a las grandes mayorías y privilegios para los beneficiarios del este. La ética de la doble vara. Pero ellos no las respetan. Bien a la vista, ni siquiera cumplen la ley en las partes que no los benefician, que más bien están ahí como argumento formal de que hay algo de equidad.

Por ejemplo, la Constitución Argentina plantea participación de las ganancias, en su artículo 14 bis. Nunca se aplicó. El diputado Héctor Recalde (FPVP) elaboró un proyecto de ley de participación en el 10% de las ganancias netas anuales. Presentado en 2011, vencido el trámite volvió a hacerlo en 2014. Nunca llegó a ser tratado pese a que era diputado oficialista y que tenían mayoría en las cámaras. En noviembre de 2015, Diputados aprobó otra ley elaborada por Recalde que solo alcanzaba a telefónicos y a trabajadores de televisión, sin fijar ningún porcentaje.

Imponen cada dos por tres la reducción de impuestos para los capitalistas como condición para generar trabajo, cosa que luego no ocurre, pero así les quedan mayores ganancias. Se quejan de la carga impositiva, siempre. Hace años que el IVA es el principal ingreso del Estado. Todo ciudadano paga de IVA el mayormente 17,36% del valor total de sus pagos. De eso no hablan.

Los salarios reales bajan, aumentan los servicios a niveles imposibles de pagar. Los hogares, si fueran empresas, cerrarían por quiebra.

La clase dominada por la ideología de la clase dominante
Iván Carrino, joven economista neoliberal, mediático por estos días, echa la culpa de la crisis financiera del 2008 al intervencionismo estatal (típico). En su artículo “La Crisis Subprime no fue una crisis del capitalismo”, de septiembre pasado, escribe: “Si nos guiamos por la lectura tradicional de los hechos, avanzaremos con medidas de más regulación,  más restricciones financieras y nuevos estímulos monetarios que generarán burbujas que inevitablemente terminan en nuevas crisis. Pero si aceptamos la otra lectura, entonces deberíamos movernos en el sentido contrario. Menos regulación, más libertad para las empresas y los consumidores, y una economía más sostenible en el largo plazo”. Dice que por las bajas tasas los empresarios tomaban los créditos, en la misma línea de: “si un empresario pone plata para campaña, estaba obligado  a hacerlo”, pero si una persona “se cuelga” para obtener corriente eléctrica, porque no puede realmente pagarla, es un delincuente.

Siempre está presente, porque es parte de la versión anestesiante del sistema, la teoría de los dos demonios para usarla según el caso particular.

Carrino escribe en su twitter: Si “no hay plata ni para peines ni peinetas” (referenciando a Tato Bores) es porque el país es pobre, lo que no se soluciona, de hecho se empeora, multiplicando los billetes e imponiendo controles de precios”. Instalan que el país es pobre para las mayorías, pero saquean. Que yo sepa no se puede saquear lo que no hay.

Dice otro economista mediático actual Miguel Boggiano: “Deseo que venga una crisis peor que el 2001 para que argentina achique el estado, los impuestos y los sindicatos. Por las buenas nunca se dará”. El mismo que vi públicamente enojarse porque se cuestiona la fuga de capitales, ¿cómo no tener libertad de hacer lo que quieren con el dinero?

En el 2002, Jorge Ávila, del CEMA, decía: “Si queremos aumentar las exportaciones hay que abrir más la economía”, “A los pobres se los ayuda bajando el riesgo país”, “Tenemos que entrar al Nafta y ser socio de los ricos”, “Si no hay apoyo a las medidas de Cavallo, vamos hacia la devaluación y es el fin del gobierno de De la Rúa”.

Investigando en qué anda este señor, veo que en julio publicó un artículo “No todo está perdido señor presidente, hay un plan B“. Dice allí: “La historia argentina me ha convencido de que mientras nuestro país tenga un banco central, habrá devaluación y, por consiguiente, inflación”.

Algunas respuestas al pasar, fuga de capitales 2018:
Privados que fugan dólares, que pagamos nosotros.

1- Fuga en los primeros ocho meses del año: 22.817 millones de dólares.

Mientras salían del Banco Central para intervenir en el mercado cambiario, unos 10.000 millones desde el 24 de abril hasta el primer desembolso del FMI, el 22 de junio, y otros 13.373 millones hasta ahora. Sumando todo supera los 23.000 millones, o sea: la fuga.

2- Reservas totales del BCRA, no las netas que son las que se pueden realmente usar:

Luego de los 15.000 millones del primer desembolso del 22 de junio, el BCRA tenía 63.270 millones. Al 28 de septiembre, las reservas bajaron a 49.602 millones, casi 14.000 millones menos que al recibir los 15.000 del FMI. Los dólares entran para poder salir. La deuda nos queda.

Triste repetir de esta historia, la deuda crece, los depósitos en manos privadas en el exterior también, prácticamente es la misma gráfica matemática. El eterno llenado de tanque que pagamos todos para que la nafta se la lleven ellos con su manguerita.

Comparando, esta fuga de ocho meses equivale a:

1- Del presupuesto nacional total 2019, la suma de los rubros (pongo en cada caso el porcentaje que es de la fuga de ocho meses): Seguridad Social (aporte de la Administración Central para financiar el déficit) 42%; Educación y Cultura 24%; Salud 16%;  Promoción y Asistencia Social 7%;  Ciencia y Técnica 5%; Vivienda y Urbanismo 3%; Agua Potable y Alcantarillado 2,5%; Trabajo 1,1%.

2- Un presupuesto y medio total de Pcia. de Buenos Aires 2018.

3- Cinco años y medio de presupuesto educativo de Pcia. Bs. As. 2018.

Nada de esto resiste ningún análisis de persona consciente sobre cómo funciona este sistema. Y pregunto a dos niveles:

1- ¿Cómo puede ser que haya quien crea que, por ejemplo, gente del ámbito gerencial empresarial o “bien relacionada” puede limpiar de corrupción las instituciones?

2- ¿Cómo puede creer alguien que este sistema es autolimpiante? Cuando es autodegradable.

El bajo nivel de conciencia es la gran valla por superar.

Más sobre el método de los dominantes de turno:
Suelo remarcar los métodos que utilizan, para reconocerlos más fácilmente. Como escribir un manual basado en lo que hacen.

La paritaria docente de la provincia de Buenos Aires siguió, en línea general, la política del Gobierno Nacional.

En 2016 acercaron la inflación marzo 2015 a marzo 2016 por salvataje de Nación vía incentivo docente, y quedaron los jubilados 10 puntos más debajo de los activos.

En 2017 inventaron el discutir la “inflación a futuro”, de enero 2017 a enero 2018 con la cláusula gatillo, porque esperaban una desaceleración fuerte de la inflación, que no se dio. Así robaron un 17%, casi toda la actualización del salario de abril a diciembre 2016.

En 2018, ante la inflación en aumento, largan la “desindexación de salarios”. Ofrecen hasta 15% en siete reuniones y hasta la de julio, con distintos moñitos (la inflación llegaba a 19,63% en esos 7 meses), 19% en la novena para agosto (24,28% de inflación) y 30% en la décima para octubre hasta el sueldo de diciembre (hasta septiembre la inflación ya había llegado a 32,36% y ninguna proyección anual baja de 45%). Todo cobrando los mismos salarios del año anterior más sumas a cuenta del acuerdo que nunca llegará. Así logran que la gente, incluso ALGUNOS docentes cuestionen: “¿Pasan de 19 a 30 y no aceptan”? Mientras, por ejemplo, la obra social empeora su situación porque los gastos médicos suben por encima de la inflación y lo que ingresa del aporte de los trabajadores y jubilados está casi congelado. Protestan por el empeoramiento del servicio y no se dan cuenta del motivo. 

Última piedra
Avanza la derecha, porque nunca llegamos a superar la etapa.

Escucho: “Siempre fue igual”. Claro, la manija la tienen siempre los mismos. Sin lucha, seguro perderíamos más. Avanzamos, ceden algo, pero vuelven a la carga. Quienes generamos la riqueza no decidimos. Tibieza es retroceso.

Urge concientizarse sobre las vallas que nos hacen andar en este patético círculo. Derribémoslas de una vez.


Puede descargar Derribemos las vallas - Andén 90 en formato .pdf