El proyecto de Comunidad de Aprendizaje Caracola nace de la confluencia de personas de distintas organizaciones que estaban en busca de otras formas de educar, y que se juntaron para hacer el sueño de una escuela que abrigue amorosamente a les niñes y permita el desarrollo de su ser de forma integral.

«Si ustedes quieren hacer una escuela, lo único que tienen que hacer es HACERLA»
En 2013, un 11 de diciembre, nos juntamos y realizamos una convocatoria de personas que estuvieran interesadas en formarse, y en accionar, para el desarrollo de otra forma de aprendizaje. Es el nacimiento de la Asociación Civil Circularte. El objetivo era claro: conformar una escuela, formarnos y abrir las puertas para que otres se formen. Así, comenzamos con talleres mensuales para familias, y organizamos encuentros con personas que nos traían sapiencias en límites amorosos, en biodanza, en educación emocional, en educación transformativa y en juegos cooperativos.

Sandra Majluf fue quien nos hizo saltar el umbral de los talleres específicos a la idea de un espacio de educación. Ella, luego de dos horas de exposición sobre cómo la ley ampara a las escuelas no inscriptas en el Consejo General de Educación; cómo la ley obliga a las familias a educar a sus niñes −lo que no es igual a escolarizar−; cómo se ordena el régimen jurídico; y  luego de hacer un pequeño recorrido sobre distintas experiencias de espacios educativos, cerró su exposición diciéndonos: “Si ustedes quieren hacer una escuela, lo único que tienen que hacer es hacerla”.

Ahí nos dimos cuenta de que el miedo o la imposibilidad de crear nuestro proyecto estaba en nosotres, en que estábamos atravesades por el mito de que “educar es poder del estado” y por todos los mitos que esto arrastra: “El único lugar donde se consiguen contenidos educativos válidos para vivir en sociedad se logra en la escuela”, “La mayor y mejor herramienta educativa es la escuela”, “Sin apoyo y autorización del estado no podemos realizar la educación que deseamos para nuestres niñes”, “Las opciones para realizar espacios educativos son: públicos o privados, autorizados por el Consejo General de Educación”, “Si educamos a nuestres niñes fuera de la escuela, estamos haciendo una ilegalidad”.

Sandra Majluf, luego la Red Reevo[1], los Encuentros Plurales de Educaciones Posibles, fueron encuentros que nos mostraron que nosotres como individuos, y que juntes como grupo teníamos el poder de hacer y resolver la educación de nuestros niñes, y de quienes resuenen con la idea que proponíamos.

 

Bagajes y desafíos
Así aclarado el punto de que educación y escolaridad no son lo mismo, pasamos a una siguiente instancia: ¿Cómo hacer un espacio educativo donde quienes coincidan con la propuesta puedan integrarla y que lo económico no sea un impedimento? ¿Cómo hacer para que el espacio sea sostenible en el tiempo? ¿Cómo hacer para que sea plural? ¿Cómo hacer para que sea democrático, horizontal y justo en la toma de decisiones?

Los aprendizajes que teníamos les iniciadores del proyecto era, por un lado, que lo voluntario era limitante para el sostenimiento en el tiempo y para garantizar la continuidad de quienes se ofrecieran como voluntarios, y eso cercenaba parte de la idea de generar vínculos sanos. Y por otro, era que había dos tipos de objetivos entre les que conformaban los espacios educativos alternativos: unes que tenían como objetivo crear una nueva educación como parte de objetivo de vida; y otres, que deseaban llevar sus niñes a una educación. ¿Cómo respetar los intereses de cada une? Y por último: ¿Cómo encuadrar la educación que queremos en la horizontalidad y la apertura?

Asociacion Civil Circularte, todo proyecto necesita un marco
De todas estas preguntas nace Circularte, que tiene como meta co-crear espacios nutricios vinculandonos en y desde el amor, y como objetivos secundarios las pautas de la educación que soñamos: amorosa, respetuosa, que generes vínculos genuinos y sanos con uno mismo, con el otre y con el ambiente, que sea sustentable, diversa, plural, ecológica, cooperativa.

Así nació la idea de hacer una Asociación Civil –Circularte–que tiene como meta principal cocrear espacios nutricios, vinculándonos en el amor y desde él, y como objetivos secundarios, las pautas de la educación que soñamos: amorosa, respetuosa, que genere vínculos genuinos y sanos con une misme, con el otre y con el ambiente; que sea sustentable, diversa, plural, ecológica, cooperativa. Con el marco conceptual y el legal establecidos, la Asociación invita a familias con niñes de 3 a 5 años a conformar una “comunidad de aprendizaje”. Así doce familias se acercaron en el2014 y, durante un año, trabajamos en talleres de tres días a la semana, mientras pensábamos la estructura organizacional y legal donde asentarnos.

Comenzamos a tejer redes: nos unimos a la Red Reevo; fuimos anfitriones del Encuentro Nacional del Encuentro Plural de Educaciones Posibles (EPEP); nos juntamos con Noemí Paymal, y fuimos a algunos encuentros de Pedagogía 3000; cocreamos el Movimiento Nacional por la Educación de Gestión Social; y luego el Provincial, que termino en lo que hoy es la Red Educaciones Transformativas en Red (ETER); nos acercamos a gente que hacía educación viva (Paula Menges), educación libre (La Casita de Rosario), pedagogía Montessori (La Arboleda de Cordoba), educación en la naturaleza (Fundación Arbolar de Colon), Educación Popular (EPPA concordia), escuela con educación en su comienzo Krishnamurti hoy transformativa (La Cecilia Santa Fe), Universidad Libre,  por nombrar algunos.

Con esa información y con la que nos brindaba el Consejo General de Educación, definimos que el mejor camino era no pedir, en una primera instancia, legitimidad al Consejo. Así la Comunidad de Aprendizaje puede definirse como un grupo de familias que hacen educación en casa y que acompañan a sus niñes a Caracola a fin de expandir la frontera educativa y de generar espacios de encuentros y vínculos amorosos saludables o, al menos, en proceso de aprendizaje.

La Comunidad de Aprendizaje Caracola también tuvo su vuelo y tomó el poder de organizarse. De forma asamblearia, cooperativa, colaborativa y sobre todo transparente económicamente.

 

Organigramas Circulares. El espiral en que el funciona La Caracola
Hay tres grandes círculos de pensamiento: el pedagógico, donde confluyen los cinco guías del espacio educativo, acompañados por el grupo más antiguo de Circularte y en el que se observan los temas pedagógicos y organizativos diarios; el de Familias, donde trabajan la coherencia entre la educación que quieren dar a sus hijes y las acciones que llevan a cabo para conseguir recursos y sostener económicamente el lugar, la parte de  mantenimiento, limpieza, y caseros (que son un papá o mamá que acompaña durante la jornada para atender imprevistos, ayudar en la alimentación, llaves, etc.); y el Circularte, que abraza lo legal, la parte operativa para conseguir formación, generar vínculos con otras organizaciones, sostener la personería para poder presentar proyectos en Ministerios o en lugares donde conseguir elementos o dinero, la comunicación y mediatización del espacio, y generar los espacios para la resolución de conflictos o lo que vaya surgiendo.

Ser o no ser una escuela «normal». Nuestras bases pedagógicas
Aquí nos topamos con otro gran mito: “Para educar se necesita un maestro que explique al alumno lo que éste debe saber. La idea del alumno incapaz y un maestro capaz. Una inteligencia inferior (educando) y una superior (educador)”.

Esta idea del adulto que “educa” nace de la necesidad de mantener un mito mayor: que es el mantener el statu quo en la organización social”, la escuela Normal, en palabras de Sarmiento, la base de la Nación. ¿Un brazo más de coerción?, ¿de coacción? Estatal. Así vemos que tiene lineamientos conforme a la moral, a las necesidades del gobierno de turno y a la capacidad de lobby del mercado. Acá no queremos poner énfasis en lo bueno o lo malo del contenido, sino en el punto en que la institución educativa es usada como herramienta de manipulación. Asimismo vemos que la escuela es una gran herramienta de formación para el trabajo empleado (tanto así que nace en pos de la revolución industrial): cumplimiento de horarios, quedarse sentado, atender las órdenes de un superior, cumplir objetivos.

Nosotros compartimos el pensamiento de Jacques Ranciere: todes somos igual de inteligentes, lo que nos diferencia es nuestro interés. Para aprender, lo único que necesitamos es poner la voluntad en nuestro interés. En Caracola, les adultes acompañan en ese proceso, buscando la emancipación del niñe, poniendo a su disposición elementos de donde nutrirse y generando vínculos amorosos que permitan el aprendizaje mutuo.

Son muchas las pedagogías que acompañan esta idea y que muestran caminos para facilitar el proceso de aprendizaje. En un comienzo, pensábamos plantar bases de Pedagogía 3000, porque esta tenía la máxima de que todas las pedagogías eran válidas siempre que provengan desde el amor. Luego nos fuimos liberando de las etiquetas.

Una educación viva.

«La educación no cambia el mundo sino a las personas que van a cambiar el mundo » (P.Freire)

Nuestro objetivo es pulsar con el interés y el biorritmo de cada niñe y el conjunto. Además porque nos permitimos transformar,  no tememos cuando algo cumplió su ciclo, que pueda desaparecer, morir. Y también porque nos reconocemos en relación.

Con Ranciere compartimos la idea de que no hay aprendizaje sin voluntad, pero agregamos algo más: que es el vínculo con une misme, con el otre y con el ambiente, natural y social. La conciencia de ello. La liberación de poder entender qué es propio y qué ajeno. Qué es un mandato de los medios y qué es lo que realmente necesitamos. Cómo ser personas autogestivas, en lo que usamos, en procurarnos lo que necesitamos, en gestionar nuestras emociones y en resolver los conflictos, solos o con ayuda de un adulte que acompañe el proceso, pero lejos de la figura de juez o árbitro.

La confianza de saber que somos seres sociales y, como tales, vamos a hacer todo para estar en sociedad. Llevar el interés a aprender lo necesario para poder comunicarnos, enseñar a escribir, a hacer cálculos matemáticos, a dibujar y a saber de formas y espacios, de biología, ecosistemas, comercialización, de la capacidad de nuestro físico, de la construcción de una casa, de producir alimentos, de la organización social y de la historia de cómo llegamos a donde estamos; algo que van a preguntar, van a interesarse, en el momento justo.

Desde les adultes, entender que en todas las edades hay sapiencias dignas de ser tomadas en cuenta, recursos válidos que puede usar no solo en la casa y en la calle, sino también en la escuela, porque si hay algo de lo que estamos segures es que el aprendizaje se hace en conjunto y es válido cuando el educador y el educando se confunden en un vínculo y en un espacio de aprendizaje. Es esa idea no lineal de aprendizaje, en el todo, en lo cuántico. Acompañar al niñe y estar disponible para él son las herramientas. Poder ser útil en alcanzar lo que el otre necesita. Sin expectativas. Sin valorización de lo bueno y lo malo. Respetando gustos y preferencias del niñe, pero también la propia como adulte. La honestidad. La no manipulación en la oferta de conocimiento. La legitimación del otre como otre –el amor, en concepto de Maturana–. El amor. Nada más pedagógico que el amor.

Ese es el camino que nos propusimos, el que estamos recorriendo, en la certeza de que se hace camino al andar, en las miradas de los desconfiados, en el juzgamiento de quienes dan el poder a otres, en el miedo de lo desconocido, en la seguridad de que el encuentro es genuino y que el aprendizaje no es solo para nosotres, en la seguridad de que la educación no cambia el mundo, sino las personas, parafraseando a Freire. Allí vamos. A un sueño de amor, de confianza, de autorregulación y de legítimo poder hacer.


[1] REEVO es un proyecto colectivo internacional que desde el año 2012 promueve la construcción colaborativa de conocimientos y redes acerca de procesos de aprendizajes alternativos y experiencias educativas no convencionales desde una perspectiva política crítica, colaborativa, abierta y no comercial. https://www.reevo.org/


Puede descargar Nuevas Pedagogías, Nuevos Mitos. Comunidad de Aprendizaje La Caracola - Andén 92 en formato .pdf