Aquí, en el hemisferio sur es verano, una de las estaciones favoritas de Eric Rohmer la cual escogía para filmar sus películas. Sin embargo, paradójicamente, el gran cineasta francés, fallece en la ciudad de París, el 11 de enero de este año, con nevadas invernales y temperaturas que distan mucho de las nuestras.

Pero, para no detenernos tanto en el clima, empecemos por recordar algo de él:Eric Rohmer es reconocido por haber participado del movimiento cinematográfico de la Nouvelle Vague o vanguardia de cine francés surgido a finales de la década de 1950 y por haber sido escritor de la revista del Séptimo Arte: Cahiers du cinéma, junto a Jean-Luc Godard, Jacques Rivette, François Truffaut y Claude Chabrol. Todos coordinados por el crítico/escritor André Bazin, quien más tarde delegaría la dirección a Rohmer. A partir de sus encuentros con Bazin y con Paul Gégauff -guionista y actor- el director profundizó su aprendizaje tanto en la realización de films como en la crítica editorial. Siempre, fundamentó que no había subjetividad en la opinión periodística pero esto no planteado como una característica negativa sino partiendo del hecho de que, tal como sucedía con los Cahiers, un grupo de personas podía tener un denominador común desde el cual empezar su trabajo y una meta hacia la cual apuntar.

Las películas de Eric Rohmer, por lo general marginales y de escasa difusión comercial, juegan con la inocencia y la virginidad pero sin hacer un altar de ella, y sus personajes tienden a sentir confusión y perderse en las relaciones que los rodean. El hilo conductor en sus historias se desarrolla a partir de la importancia de la palabra y de las situaciones vividas por sus personajes que revelan aspectos de su personalidad, mostrando una gran variedad sobre la que el público puede identificarse. A lo largo de sus films, Rohmer buscó presentar el constante caos y movimiento urbano en contraste con la lentitud que las vacaciones y el tiempo libre prometen a los protagonistas. No sólo nos invita a espiar a través de las relaciones humanas sino que nos incita a vernos reflejados en una especie de verano dilatado y caluroso sin dejarnos otra opción que la de mimetizarnos y hacernos afrontar esa realidad proyectada desde la pantalla cinematográfica.

Dentro de sus películas hay que destacar dos importantes series de producciones: Seis cuentos morales y Comedias y proverbios. La primera, compuesta por seis películas, entre las que se encuentra Mi noche con Maud de 1969, realizadas durante la Nouvelle Vague y que tuvieron una temática en común: palabras y acciones que desafían la moral del mismo personaje. Comedias y proverbios, en cambio, estuvo formada por siete films, realizados en la década del ochenta en el período post- Nouvelle Vague de Rohmer, entre los que se destacan Pauline en la playa (1983) y El rayo verde (1986).

Seis de sus largometrajes y cuatro cortos, algunos inéditos en nuestro país, fueron proyectados en la Sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martin durante enero del 2009, entre estos se encontraban: La panadera de Monceau (1962), La rodilla de Clara (1970) y La marquesa de O (1976).

Eric Rohmer, ese francés que se ha destacado no sólo como cineasta sino también como periodista y guionista, nos ha dejado hace unos días atrás. No desperdiciemos los medios que tenemos para recordarlo y tenerlo presente una y otra vez; para seguir dándole un aliento de vida cada vez que se proyecte un film suyo. Recordemos ese “gran festival de emociones” del cual Roland Barthes nos hablaba al referirse al cine. Y no olvidemos que Rohmer dio el mejor festival.

Para todo aquel que quiera pasar un nuevo verano junto a Eric Rohmer, y conmemorar su admirable obra francesa, pueden acercarse a Cobra Libros, una pequeña pero cálida librería situada en el barrio de Caballito –Aranguren 150- donde se proyectarán todos los domingos de febrero a las 20hs los siguientes films: La rodilla de Clara, el día 14; Cuento de verano, el 21 y por último El rayo verde, el día 28 de este mes