Andén estuvo dialogando con el Licenciado en Economía, Juan Manuel Magliano, quien se desempeñó durante el periodo 1986-1989 como Secretario de Comunicaciones del Gobierno de Raúl Alfonsín. A lo largo de la charla analizó los avances producidos en las tecnologías de la comunicación y la información, la relación entre los procesos políticos de las últimas tres décadas y los medios de comunicación en la Argentina, y luego de cuestionar a la Ley de Medios Audiovisuales se refirió a la judicialización del conflicto por la vigencia de la ley.

ANDÉN: El tema que nos convoca tiene que ver con los medios de comunicación. La idea es arrancar de atrás para adelante para poder entender la evolución que existió desde la recuperación de la democracia a la fecha en las transformaciones de las tecnologías de la información.

Juan Manuel Magliano: En todos estos años hubo cambios tremendos. En los años 80 todavía se hablaba por un lado de radiodifusión, que es la difusión de contenidos desde un centro difusor -una emisora de televisión o radio- al conjunto de los receptores, como un fenómeno totalmente separado de las telecomunicaciones, que es la comunicación a distancia entre un receptor y un comunicador. En la actualidad, ambos fenómenos están convergiendo en un sólo fenómeno que es la comunicación en general.

Además apareció Internet que permite comunicar todo tipo de contenidos y difundirlos en competencia con los demás medios. Internet es un medio en sí mismo. Es un medio de prensa y un medio audiovisual, y permite el desarrollo de la interacción entre el emisor y el receptor no solamente dando una opinión como se hace ahora en twiter sino también interviniendo en la programación como es el caso de Youtube, donde todos los participantes en forma voluntaria colaboran con la producción de contenidos. Esta fenomenal convergencia es el paso de los ochenta al momento actual en que vivimos.

En algún momento se pensaba que la tecnología era el gran rector de las comunicaciones pero en realidad lo es el propio mercado, las demandas y los intereses de los usuarios, las formas en que se reciben, las nuevas culturas y la educación que sé.

ANDÉN: ¿Cómo se caracterizó el periodo de la dictadura militar en su relación con los medios de comunicación?

J.M.M.: El periodo militar no fue solamente un periodo oscuro por las muertes, desapariciones y violaciones de los derechos humanos, sino también y particularmente por las comunicaciones. Además de las prohibiciones que había para acceder a los medios de radiodifusión, padecimos la estatización de los canales de televisión y la apropiación por parte del Estado de los medios de comunicación. Además estaba prohibida la recepción de señales por satélites para evitar que su uso produzca cambios políticos –como en el caso de Panamá- ya que facilitaban el acceso a determinada información que los medios oficiales de países con gobiernos no democráticos no permitían acceder.

ANDÉN: ¿Cuáles fueron los ejes y las políticas de medios durante el gobierno democrático de Raúl Alfonsín?

J.M.M.: Cuando Raúl Alfonsín asume el gobierno democrático algunos programas de televisión o radio se trasmitían por señal satelital en contra de lo que la ley de la dictadura establecía. Y una de las primeras medidas que tomó fue habilitar por Decreto el uso de la recepción de señales de la televisión por satélite. Pero además abrió muchas fronteras más. De hecho el primer paso que se dio fue solicitar la opinión del Consejo para la Consolidación de la Democracia -dirigido por el distinguido jurista Carlos Nino- para que elaborara un proyecto de ley de medios que permitiera la amplia participación de todos los sectores sociales e incorporar nuevas tecnologías.

Una vez elaborado, el proyecto de ley no tuvo buena recepción en la oposición. El gobierno de la democracia quería defender el principio de la legislación americana de separación entre los medios de prensa escrita y los medios audiovisuales. Esta separación tiene sus partidarios y sus detractores. En ese momento se consideraba, y muchos lo consideran hoy, que la concentración en nuevos grupos podía llegar a una construcción de un poder mayor que lo que es el clásico cuarto poder dentro de la democracia.

Luego se trató de sancionar una ley transitoria que permitiera habilitar nuevos servicios ante el fenómeno de la clandestinidad que funcionaba en paralelo al igual que en todo el mundo. Tanto en Europa como en Argentina y otros países americanos, los sistemas políticos cerrados entregaban al Estado el monopolio y la concentración de casi todos los servicios de radiodifusión. Eso tuvo como correlato la aparición de la clandestinidad. Es decir, los voluntarios espontáneos que quieren trasmitir y quieren comunicar incluso por razones comerciales. En Europa, por ejemplo, aparecieron emisoras fuera de los mares territoriales que llegaban con su señal al continente y que a veces eran las más escuchadas porque trasmitían programas de música e información no oficial.

El gobierno democrático de Alfonsín devolvió al sector privado lo que era del sector privado. Devolvió el canal 9 a sus antiguos propietarios del grupo Romay que había sido expropiado; se intentó hacer lo mismo con canal 2 pero hubo una serie de dificultades porque la empresa que lo poseía estaba en proceso de quiebra y entonces hubo que esperar que algún grupo se hiciera cargo para restituirle el canal 2. En el caso de canal 11 y canal 13 no había propietario anterior legitimo por lo tanto se debía licitar y para eso hacía falta la nueva ley que lo habilitara. Lo mismo sucedía para las nuevas radios que no estuvieran regularizadas y lo cierto es que sobre eso no hubo un acuerdo parlamentario.

Tuvimos una política  nacional modernista con el ingreso de las tecnologías digitales en el área de las comunicaciones, dándole un lugar al sector privado y dejando al Estado con un único sistema de medios, es decir, con un canal y el sistema nacional de radiodifusión para enfocar aquello que no cubriera el sector privado. Y trasmitimos en todos los rincones del país ciertos valores culturales que no necesariamente son rentables económicamente en su operación. Un ejemplo, nosotros hicimos que la FM de Radio Nacional trasmitiera básicamente música clásica que si bien es algo de minorías debe llegar a todos. Y la Radio Nacional abierta trasmitía aquello que el común suele entender que son valores culturales.

ANDEN: ¿Qué pasó durante el gobierno de Carlos Menem en el área de los medios de comunicación?

J.M.M.: El acuerdo parlamentario se da recién después de la asunción de Menem que permite privatizar y que el sector privado acceda a varios canales de televisión y radios. Lo que hubo fue una serie de reformas sucesivas. Primero por la ley de reforma del Estado del año 1989 y luego por distintos decretos regulatorios. Con la asunción de Menem se inicia una nueva etapa en la que grupos de prensa escrita pudieron acceder a varios medios de televisión y radio.

Durante el gobierno de Alfonsín se quería salvar -y esto teóricamente es compartido por todas las grandes mayorías en la Argentina- la preservación de los medios culturales argentinos impidiendo a los grupos extranjeros o medios extranjeros acceder a la conducción de medios locales. Esto también es modificado en los noventa. Yo diría casi sin conciencia plena de quienes aprobaron en el parlamento los acuerdos de protección de las inversiones extranjeras que facilitaron la llegada de capitales a nuestro país. Estos acuerdos tienen como objetivo principal la igualdad de trato al capital extranjero con negocios en el país que al capital nacional. Lo cierto es que en esos acuerdos los firmantes  pueden reservar áreas de exclusión donde el inversor extranjero no tiene igual trato que el nacional. EEUU en el acuerdo con Argentina reservó el área de medios de comunicación. Argentina no hizo lo propio. Lo mismo sucedió con otros países del primer mundo como Francia, Italia y Alemania. Y es a través de esos acuerdos que empresas no argentinas pudieron acceder a importantes medios argentinos.

ANDÉN: ¿Hay amplitud de información hoy en la Argentina?

J. M. M.: Hoy estamos viendo que la amplitud de medios hace que haya un lugar para todos y de esto los canales de cable son un ejemplo amplio de que hay un lugar para cada cosa, para aquello que nos pueda parecer elevado espiritualmente, culturalmente o incluso para lo safio, para lo grotesco, para lo que quizás no merezca una valoración pública positiva pero si hay consumo por algo es. La libertad es libre, como diría el cómico que tiene el valor y el sentido de que si uno cree en la libertad la tiene que asumir con todos sus beneficios y todos sus riesgos.

ANDÉN: ¿Qué opina de la sanción de ley de medios audiovisuales? ¿Y la intervención de la Corte Suprema y la judicialización?

J. M. M.: Para resumir la Ley de Medios me parece que es una mala ley. No resuelve los problemas críticos de la convergencia tecnoloógica, establece prohibiciones que seguramente violentan derechos adquiridos y de alguna manera, lejos de modernizar los medios para  permitir un acceso múltiple, tienden a concentrar el acceso en aquellos que accedan al financiamiento público lo cual de alguna manera es contrario del concepto democrático de la comunicación.

Del otro lado restringe la fuerza de los actuales medios con lo cual se restringe la libertad de prensa y violenta derechos adquiridos que lo torna inconstitucional además de no resolver y contener errores tecnológicos.

Desde el punto de vista de los errores tecnológicos, habla de un espectro radioeléctrico distinto de los que llamábamos radiodifusión para los medios audiovisuales del espectro de las telecomunicaciones. Y en realidad, el éter es uno solo que se divide o asigna para distintos servicios, se asigna a distintos prestadores en función de definiciones tecnológicas que son cambiantes. Bandas de espectro radioeléctrico que están asignados a algunos servicios de radiodifusión (audiovisuales) han sido a su vez adjudicadas por nuevos servicios  por los cambios tecnológicos. Y, a su vez, liberan bandas de telecomunicaciones para su uso en los medios para trasmisión de televisión.

Entonces en la práctica del mundo moderno lo que existe es una administración única del espacio radioeléctrico consensuada para esas asignaciones de espectros a esos servicios en función de distintos criterios. La tecnología por un lado, los recursos económicos por el otro, el deseo del Estado de promover determinados servicios antes que otros, de manera gratuita o con costo para el que recibe la asignación. Éstos son aspectos técnicos. La ley supone que hay dos espectros y no uno, le asigna a la Autoridad de Aplicación la administración del espectro cuando en realidad es de la Secretaría de Comunicaciones por lo tanto hay una administración bicéfala. Ningún técnico tuvo una visión sobre este tema porque sino los hubieran advertido a los legisladores cuando están por cometer un adefesio.

ANDÉN: ¿Qué opina de la promoción de los decodificadores digitales distribuidos por el Estado en forma gratuita?

J. M. M.: Creo que es una medida populista la introducción del sistema digital de televisión tiene que ver con la capacidad de la población de soportar ese desarrollo. La verdad que no es una prioridad pública. No es pan, no es leche, no es escuela, no es salud, no son remedios. Es información y entretenimiento. La información circula notablemente en la Argentina, podría circular más o mejor pero siempre va a ser así. Pero este sistema lo que hace es incrementar la información suministrada por el Estado en aquellos lugares que reciban los decodificadores en forma gratuita o aquellos que lo compren si es que le interesa■