La periodización trabajo-descanso es una forma particular de organizar la domesticación del tiempo. Esta domesticación implica siempre un esfuerzo intelectual y político, dado que intenta explicar la relación de lo que sucede en el orden cosmogónico con los aconteceres terrenales y necesidades culturales. Es así que cada sociedad ha construido medios y estrategias para comprender, determinar e intervenir la relación espacio-tiempo. En este sentido, todo calendario depende del tiempo cósmico y de la resignificación que se realiza de acuerdo a las particularidades sociales, económicas, políticas y culturales de cada sociedad.

En el principio era el Burgués. Y el Burgués estaba en el mundo y se creía amo del mundo. Entonces dijo el Burgués: separemos al hombre de la Naturaleza; y creyó el Burgués que esto era bueno. Paso el día primero. Al segundo día dijo el Burgués: sepárese la res cogitans de la res extensae, y creyó el Burgués que esto era bueno. Al tercer día dijo el Burgués: hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza. Y entonces creó al sujeto moderno: idéntico, inteligible, universal y necesario lo creó. Y creyó el Burgués que esto era bueno. Y le dijo el Burgués al sujeto moderno: dominarás la tierra y consumirás y destruirás cuanta especie animal, vegetal o mineral sea necesario para el sistema siga funcionando. Y así siguió la historia, pues el Burgués nunca descansó. E. Del Percio. Política o destino. 

Occidente, representado por las instituciones de la iglesia cristiana y los Estados-nación, ha desarrollado una fuerte empresa en los territorios de ultramar en un esfuerzo por obligar a ingresar a otras sociedades y culturas -entendidas como habitando el no tiempo- en los ritmos de una historia organizada por los tiempos del capital. A las necesidades de la historia se ven ligadas las nociones de cronología y periodización. Este tiempo del conquistador construye su justificación en la misión de hacer entrar al Otro en el tiempo de la salvación del alma y de la liberación de la mano de obra para el trabajo en la producción capitalista.

 En este sentido encontramos ya en la obra de Guamán Poma de Ayala una rica genealogía sobre el modo en que se ha producido la incorporación al tiempo de la cultura hegemónica y las resistencias que este proceso ha suscitado. Sin poder colocarse por encima de la diferencia colonial que el colono hispano hubo impuesto, Guamán Poma copia la estructura y modelo del calendario occidental pero resemantiza muchos de sus elementos que, junto con sus críticas, nos muestran la resistencia del andino.

 El estudio de los calendarios-objeto nos permite entender el marco cronológico que construyen las diferentes sociedades.

 Mientras que en el calendario europeo hay una clara distinción entre el texto y las ilustraciones, en el de Guamán todo se confunde; combinando dibujo y escritura, procura encontrar un espacio para su tiempo, intenta dar cuenta de la riqueza de la tradición, cosmovisión que representa en un doble gesto que busca a su vez afirmar la buena disposición de su gente para con la Corona.

 A diferencia del calendario cristiano organizado lineal y antropocéntricamente, de acuerdo a la vida de Cristo -en un aparente esfuerzo por transformar el tiempo cíclico de la naturaleza y los mitos-, el calendario ofrecido por Guamán organiza el tiempo alrededor de la naturaleza. Esto se ve ya en la primera presentación de la ilustración del mes de «Enero», que en lugar de representar a Jano figura un grupo de mujeres implorando que venga el agua. Se desconoce de algún modo así el tiempo lineal en procuración de uno circular regido por la siembra y la cosecha. En esta circularidad no hay finalidad cerrada. A diferencia también del calendario occidental, las ilustraciones muestran el principio de complementariedad, donde hombre y mujer trabajan juntos en la producción del alimento. Mientras en el europeo lo central era la vida del hombre, aquí, esta es tan solo un elemento en lo total central: la naturaleza.

 Guamán Poma realizará una serie de críticas a las autoridades eclesiásticas en torno a esto. Los españoles obstaculizan el trabajo de los indios y no les permiten vivir el fruto de la tierra. El trabajo agrícola para el andino es parte integral de todo un sistema tradicional de producción agrícola-ganadera que occidente llama tecnología y que ellos entienden como “la Crianza de la Vida”. El trabajo es reforzado por la dimensión religiosa, el rito y su simbología dan vida al trabajo del andino. La tecnología andina, bajo la consideración de esta dimensión simbólico-religiosa, resulta inevitablemente bi-dimensional.

 Si tomamos las categorías de Van Kessel (2001), a diferencia del homo faber occidental que se apropia y utiliza el mundo de acuerdo a la lógica racional, este es el homo maiétucus inmerso en el mundo como un componente de equilibrio al igual que el resto, no produce sino que sirve al proceso de la pachamama, con una lógica bio-lógica. Un hombre fundido en la globalidad que no opera conociendo o adueñándose de esta porque no lo necesita en tanto no es un individuo distinto al mundo sino que es un conjunto de fuerzas constituyente. En este proceso, el hombre se entiende no como una sustancia distinta de la naturaleza sino como un nudo de relaciones. Esto responde al principio de «relacionalidad del todo» que plantea Estermann. No existe sujeto en tanto individuo, el sujeto es parte de un todo, no es nada por fuera de los lazos que mantiene, nada por fuera del ayllu como unidad mínima de esos lazos. Al margen del grupo, de su relación con la tierra, pierde total significado: la red de vínculos constituye la existencia.

 Para este pensamiento donde la relación antecede a la sustancia, no hay un intento por diferenciar el trabajo del hombre que lo realiza ni del sujeto-objeto sobre el que se produce la actividad. En la construcción del Ciclo de la Vida, lo que ha de descansar es la tierra, el ciclo mismo y el hombre como uno de los tantos elementos.

En este sentido, el reclamo de Guamán Poma de que se les permita tener la misa durante el trabajo agrícola (porque no pueden descuidar sus tierras a la cual se sienten unidos espiritual y ritualmente) sigue siendo prioritario ya que ese es uno de los momentos más sagrados para ellos.

 La  desacralización del trabajo hace que este gesto quede vacío de contenido. Si bien para el andino no existía la conceptualización relacional europea de «trabajo y descanso» -de acuerdo a las categorías españolas- el tiempo que se le dedicaba a la vida religiosa cristiana constituía algo distinto al trabajo. Este discernimiento entre el tiempo de trabajo del tiempo religioso-festivo -ligando este último a la idea de descanso- se inscribe en la lógica mercantil e incipiente capitalismo del momento de acuerdo a los cuales se procura una mayor producción en un menor tiempo, concentrando y focalizando las tareas, desligándolas de cualquier otro sentido o posible distracción.

 Guamán Poma realiza fuertes observaciones en relación a los elementos disciplinatorios que introdujeron los españoles como ser el reloj y la campana, los cuales junto con el calendario reinterpretaban la temporalidad andina creando un nuevo sistema de dominación y subyugación. En NCYBG el reloj se representa junto a la campana, pero no son los cables o alambres los que le dan funcionamiento, sino que es el hombre en el dibujo quien desempeña la función que en Europa realiza la máquina. Esto comienza a desacralizar el trabajo agropecuario y, sumado al trabajo forzado en las minas para pagarles tributo a los españoles, se vuelve la principal humillación para el andino. El calendario se vincula con el control del trabajo, del tiempo libre y de las fiestas facilitando el dominio del poder político. El nuevo tiempo adiestra el cuerpo a los cronogramas y obligaciones ejerciendo su poder sobre la producción y sobre la distribución del tiempo. Este que era motivo de identificación para el andino ahora se relaciona con su explotación y humillación.

 Cada pueblo y cada cultura tiene designios que cumplir en el tiempo y el espacio, los cuales generan complejas relaciones, identificaciones, sentidos; tengo la posibilidad de estar hoy compartiendo las vacaciones con compañeros de la organización guaraní  KEREIMBA  IYAMBAE y con compañeros representantes del pueblo kolla, quienes a pesar de sus históricos enfrentamientos y diferencias, comparten hoy el reclamo y la resistencia a quedar enquistados en un pasado. La organización de los periodos de trabajo y descanso, así como sus formas productivas son uno de los principales dispositivos que tienen para actualizar su identidad en el presente.  “La revitalización y la praxis cultural-religiosa, acogiendo y resignificando los simbolismos culturales foráneos, son elementos que representan nuestro ánimo comunitario de enfrentar el futuro, reclamando un desarrollo con identidad, que no somos solamente pueblos del pasado, sino que aún estamos presentes y queremos ser parte del futuro sin dejar de ser nosotros mismos”[1]

 


[1] Luis Enrique “Katsa” Cachiguango Otavalo, En Cuaderno de investigación y tecnología Andina. Numero 17. Julio 2000.