Definir el título de un artículo no es tema ni dato menor. Si bien “mitocracia” no es una palabra que figure en el diccionario (al menos lo verifiqué en la RAE) era muy poco probable que nadie la hubiera utilizado. Googleando pude ver que figura en algunos artículos, entre  muchos otros en los que se hablaba de meritocracia (Google dudaba de que realmente buscara la palabra mitocracia).

Pensé en esta palabra para poder definir el poder de los mitos −o el sistema organizado, según ellos−, o la forma de gobierno legitimada sobre la base de los mitos aceptados por las mayorías.

A diferencia del mitocondrias, que es la parte de la célula que cumple la función de suministrar la mayor parte de la energía necesaria para la actividad celular, la mitocracia cumple la función de suprimir la energía, sobre todo la intelectual, capaz de superar el statu quo del “orden social” imperante.

Hace unos días se realizó un nuevo acto eleccionario del sistema democrático burgués en Argentina. Esto hace que la mitocracia entre en un nivel especialmente alto de funcionamiento.

Predominan las frases hechas, el pretender quedar del modo que sea como el que “mete la tapa”, por sobre la discusión honesta de las ideas.

La evolución de la ciencia contra los mitos
La ciencia, a lo largo del tiempo, fue determinando su método, independizándose cada vez más de las creencias imperantes.

Recordemos los siglos de atraso que provocó la autoridad conferida de modo cerrado a Aristóteles (384 a. C.) hasta el nacimiento de los “irrespetuosos”, como  Galileo (1564-1642) que, además de animársele a la tradición aristotélica, se bancó la inquisición y terminó sus días con prisión domiciliaria gracias a “hacerse sutilmente el gil” cuando compareció ante el “Santo Oficio” (autoproclamado santo…) en el juicio, evitando la pena de muerte… Indignante, ¿no?

La antigüedad –escribe Charles Adam caracterizando la nueva actitud de Descartes- (y podemos agregar de Galileo y de los demás creadores de la ciencia moderna) había creído demasiado, confiaba en la palabra de Aristóteles, que la ciencia no debía ser sino una actividad del espíritu en sí y por sí, por encima de todas las demás, contemplación pura, sin efecto práctico alguno [i]

O la presión de las ideas religiosas mezcla de externas e internas de una persona, como el caso de  Johannes Kepler (1571-1630) al desarrollar su modelo de movimientos planetarios. Él creía en la existencia de un dios perfecto y su creación, como consecuencia, debían ser también perfectas. A la vez, asignaba a las figuras y a los cuerpos la relación de que cuanto mayor regularidad, mayor perfección. Por lo tanto, el círculo debía ser el dibujo de las trayectorias de los planetas respecto del sol, a la vez que la cantidad de planetas deberían ser seis, porque sus órbitas estaban circunscritas por los cinco sólidos perfectos (cuerpos cuyas caras son polígonos de lados iguales). Es decir, Kepler tuvo la presión de su creencia, pero la actitud científica de, aunque con decepción, aceptar que los resultados experimentales del observador Tycho Brahe mostraban que las trayectorias no eran circulares sino  elípticas. Y esta presión venía por su imagen de armonía del universo, pero ¿cuántos habrán negado sus ideas ante la posibilidad de la pena de muerte en manos de la inquisición? De por sí, por ser protestante, Kepler tuvo que exiliarse, expresando al respecto: “Nunca aprendí a ser hipócrita. La fe es para mí algo serio. No juego con ella” [ii]. Y esto muestra la importancia que le daba a la religión. Pero su modelo debía respetar solo la realidad observable.

Del mismo modo, pero ya en el siglo 20, los físicos suponían que como las ondas mecánicas necesitaban un medio para transmitirse, pensemos en el movimiento del agua, de una soga, o del el sonido (no se transmite en el vacío, sino en medios como el aire, agua…), entonces la luz (onda electromagnética), que sí se transmite en el vacío, necesitaba también de un medio que no podíamos percibir al que se llamó “éter”. Luego de varios experimentos que no pudieron demostrar la existencia de dicho medio, se sugirió que este no era necesario, aunque en realidad la característica corpuscular de la luz permitía explicar su viaje a través del espacio. Si bien no es un tema cerrado ni tan simple como mi relato, lo menciono porque muestra cómo las explicaciones de los fenómenos naturales se basan en el conocimiento previo, pero la mente tiene que estar abierta a explicaciones o aceptaciones inesperadas.

En el campo de las ciencias sociales, respecto al enorme trabajo realizado por Marx y Engels, es muy común leer o escuchar a gente opinando sin tener la más mínima idea, repitiendo que las ideas de Marx fracasaron cuando se aplicaron, como si fuera un simple modelo para ser aplicado o unos deseos utópicos en lugar de una teoría científica sobre la evolución de la historia humana de la cual se derivan muchos elementos. Esto sin entrar en el tema de las condiciones que deben darse para llegar a cierto grado en dicha evolución. “La originalidad propia de los jóvenes comunistas Marx y Engels no es, en consecuencia, su aspiración igualitaria ni, tampoco, la voluntad de suprimir la explotación clasista. La novedad es, precisamente, su fundamento, que ya no son los deseos ni la voluntad, tampoco el prejuicio, la ideología o la especulación filosófica sino…la ciencia….Engels puso un énfasis especial en destacar que la labor emprendida con Marx había consistido, en lo esencial, en sacar al socialismo del limbo de la utopía” (3)[iii]

Educación anti-mito
La formación científica es muy importante para favorecer el pensamiento crítico. En las escuelas, en los medios, debe fomentarse la discusión de los “por qué” junto con los “cómo”.

Como profesor de matemática siempre tuve esto en cuenta. No debe prepararse a los alumnos para que sepan realizar actividades aplicando propiedades o procedimientos de los que no tienen ni idea de su fundamentación.

Hice muchas veces esta experiencia, plantear algo falso (ponía una F en el pizarrón diciéndoles que después les iba a decir su significado, que justamente significa FALSO) y les decía, por ejemplo, que la multiplicación de dos potencias de igual base equivale a otra cuya base es la suma de estas y su exponente el producto de ellos. Digamos 52x53=106 y luego les daba una serie de ejercicios repetitivos (algunos se jactan de dar enorme cantidad de esos) y les decía que está bien si cumplen la regla. Lo interesante es que un alumno se dé cuenta de que no es verdad, no solo porque el resultado sería distinto ya que  25×125 es 3.125 y no 1.000.000,  sino, mucho mejor, porque el significado de la potenciación lo contradice. Es decir que multiplicar cinco dos veces por cinco tres veces nada tiene que ver con el significado de multiplicar el diez seis veces, por lo cual esto no podría ser una regla general. No es lo esencial aplicar la regla, sino saber por qué se cumple y para qué sirve, por eso hay que trabajar los significados, la propiedad como consecuencia. También se suele escuchar la típica pregunta: “¿Y qué se hace si tiene bases distintas?” Ya el planteo muestra la preponderancia en la educación del cómo se hace por encima del por qué. Si se trabajaron los significados, sale clarito que deben ser bases iguales y que el tema no es qué hacer, sino si se cumple o no esta propiedad que se aplicará cuando sea útil.

La mejor manera de derrumbar los mitos es acostumbrarse a poner en duda las “llamadas verdades”. El “¿Ah…si? ¿Por qué?”, en vez del: “Contame cómo es”. Como fui y soy consciente de ello, desde ahí planteé mi praxis pedagógica. Y la clase dominante justamente necesita que nada se cuestione, simple reproducción.

El terreno propicio para sostener los mitos es lo que Paulo Freire llamaba “la educación bancaria”. El docente deposita el saber en el alumno, por eso las palabras “educador”, el que hace la acción, y “educando”, el que se deja educar.

Por eso es fundamental pasar de la actitud pasiva de espectador frente a un especialista en quien debo confiar y que me garantiza que lo correcto es que repita lo que dice que debo hacer a la de hacerme dueño del conocimiento en su máxima plenitud. Pasar de la dependencia a la libertad.

Tanto se dice que no quieren que la gente tenga educación para poder dominarla, sabemos que también la educación sirve para reproducir la cultura dominante, para hacer dependientes. Por eso debemos luchar permanentemente por una educación que tenga como objetivo el encuentro liberador con el conocimiento. Se trata de poder generar ideas y no de apuntar a la mera reproducción.

Con la educación bancaria no se puede generar nada nuevo. Solo recordar lo último visto o lo que se practicó mucho o quedó relacionado casualmente con algo. De ahí el: “¿Cómo era que se hacía?”, en tiempo pasado, porque ese conocimiento está muerto; o: “Fulanito me dijo que se hace así”. Dependo de lo que me digan.

Yendo al plano político
Buena parte de la población supone que debe estar actualizada para saber qué tiene que decir para aprobar la evaluación ante los otros, mostrándose en tema, o para ganar la disputa del quién parece que mete la tapa. Tanto en el plano nacional como en el internacional, hay mitos que se sostienen con el chip de la reproducción que se alimenta por la tradición cultural por diversas vías: los medios de comunicación, el sistema educativo, la familia, el entorno extra familiar…

Para ponerlos en discusión hay que hacer un trabajo pedagógico fuerte.

Arturo Jauretche planteó, de modo muy interesante, aunque desde una mirada limitada por el nacionalismo, los mitos a través de las zonceras y analizó la colonización pedagógica.

En un análisis dialéctico podemos hacer una extensísima lista de mitos falsos que se repiten constantemente como verdades garantizadas.

Tomo un interesante ejemplo de política internacional con los mitos entrando en contradicción.

Del mismo modo que vivenciamos cómo la derecha vendió siempre en Argentina, dando vuelta todo, diciendo que la izquierda se aprovecha de la situación social para sembrar el caos, Slavoj Zizek toca el tema al referirse sobre un artículo del New York Times (NYT), que opina de la ocupación del Valle del Swat en la primavera (nuestro otoño) de 2009 en Pakistán por parte de los talibanes: El NYT informó que estaban llevando a cabo “una revuelta de clases que explotaba las profundas fisuras entre un pequeño grupo de acaudalados terratenientes y sus arrendatarios sin tierras”. El sesgo ideológico del artículo del NYT es perceptible en cómo se refiere a la capacidad de los Talibanes de explotar la división de clases, como si el auténtico programa de éstos fuera otra cosa −el fundamentalismo religioso− y ahora se aprovecharan de la difícil situación de los pobres granjeros sin tierras… Si los talibanes, al aprovecharse de la situación de los granjeros, están dando la alarma acerca de los riesgos de Pakistán, que sigue siendo un país en gran medida feudal, ¿qué impide que los demócratas liberales de Pakistán, así como los de los Estados Unidos, se aprovechen también de esta situación e intenten ayudar a los granjeros  sin tierras? Lo que por desgracia implica el hecho de que esta evidente pregunta no se plantee en el artículo del NYT es que las fuerzas feudales de Pakistán son los aliados naturales de la democracia liberal. [iv]

Ahora elegiré algunos ejemplos locales, justamente en estos días de contienda electoral, durante la cual aumenta más aún el tan común clásico dar vuelta y tapar la realidad. El buscar cómo meter la tapa en vez del diálogo reflexivo. El comentar en sitio público y molestarse por el atrevimiento de quien responde, aunque sea con el mayor de los respetos. El compartir en las redes posteos para nada verificados, en algunos casos con datos o afirmaciones tristemente ridículas, a veces con ediciones de quien comparte que son tanto o más lamentables que el posteo compartido.

Luego de garantizar la gobernabilidad, se podría escribir un libro con los ejemplos y debilitar la demanda popular con el “hay diciembre de 2019”, instalado desde 2018, con una burocracia sindical realizando algún hecho aislado de protesta y el acuerdo paritario disfrazado como favorable, dando así argumentos a la patronal… ahora se vendrá el planteo de un Pacto Social

Siguiendo con el análisis dialéctico, podemos hacer una extensísima lista de mitos falsos que se repiten constantemente como verdades garantizadas sobre diversos temas como la deuda externa, YPF, las jubilaciones, leyes laborales, sistema financiero, impuestos…

Se vienen días de iguales o mayores contradicciones, que serán inevitablemente aprovechadas por algunos adeptos al gobierno saliente. Y que volverá a ser usado desde un sector de la burguesía a través de partidarios del gobierno entrante contra la clase trabajadora (que incluye a parte de dichos partidarios) en la famosa frase: “No le hagan el juego a la derecha”.  Así la mayor parte del movimiento obrero está encorsetado como columna vertebral de un partido político dirigido claramente por burguesía y que brega por la conciliación de clases, es decir, el sostenimiento de las diferencias, pero en un modo no salvaje al que llaman justicia social.

Escribía Jauretche a comienzos de 1960, en una discusión con Abelardo Ramos, citada a su vez por Silvio Frondizi: “La estructura vertical del cuarenta y cinco es la única garantía para un reordenamiento de la línea nacional. La decisión horizontal de las clases que la componen debe ser postergada hasta que el triunfo sobre los de afuera nos permita el lujo de las divergencias interiores”. Y agrega Jauretche al respecto: “Esto es, con otras palabras, lo que Perón decía cuando hablaba de que para repartir pedazos más grandes de torta, había que agrandar la torta”. (6)[v] Esto es el eterno derrame nacional. En estos días, entonces, habría que seguir postergando hasta triunfar contra el neoliberalismo.

Y así seguimos teniendo que aclarar que esto realmente lo dijo fulanito, que la CGT a la que criticabas ahora es la única referente que debería ser reconocida, que el presidente electo votó en blanco (el mito de que si los que votaron en blanco lo hubieran hecho por Scioli, entonces habría sido presidente, cosa que es matemáticamente falsa e incluso, vale aclarar, en el 2015 hubo muchos menos votos en blanco en noviembre que en octubre. Lo menciono al pasar porque es un mito muy repetido. Por ejemplo Alejandro Apo lo reiteró un mes antes de las elecciones del 27 de octubre, en el programa de Julián Guarino, mientras exteriorizaba todo su apoyo a Alberto Fernández. El tema da para mucho más que este hecho numérico).

Que YPF nunca volvió a ser YPF como antes de Menem, gobierno del Partido Justicialista, en el cual participaron miembros del próximo gobierno, incluso Fernández quien fue Superintendente de Seguros de la Nación (1 de agosto 1989 al 8 de diciembre de 1995 donde tuvo como jefe a Cavallo desde el 1 de marzo de 1991) y pasó luego a cargos en la gobernación Duhalde.

Sobre YPF, la responsabilidad del núcleo del kirchnerismo que apoyó las privatizaciones en el menemismo para que después, ante la enorme caída tanto en producción como en exploración petrolera, determinaran la expropiación del 51% de las acciones, pero sin retrotraer el cambio de tipo societario a Sociedad del Estado, es decir, siguió siendo Sociedad Anónima. Y esto lo subrayó la presidenta dando el guiño al empresariado desde el escenario. Luego fue el argumento para mantener en secreto el acuerdo con la Chevron, el mismo que sostuvo Cambiemos cuando fue gobierno, aunque  que antes lo cuestionaba y no porque les interesara la soberanía precisamente.

Así, los mitos se repiten constantemente y las respuestas sin lógica abundan. Y todo eso nos atrasa más la posibilidad de avanzar a una nueva etapa en la evolución real que es la que nos llevaría a una vida más plena para todos.

La crisis es evidente. Las mayorías explotadas del mundo están diciendo de distintos modos “basta”. Pero, aún no hay claridad suficiente para acelerar el cambio.

Todavía, quienes tienen el poder económico giran la calesita. Desde distintos sectores de la burguesía logran desviar la mirada de buena parte de la clase trabajadora hacia distintas falacias distractivas.

Desde las más ridículas que señalan a las mayores víctimas del sistema como a los responsables de la crisis. Raro, ¿no? Porque son los que más sufren las crisis mientras son otros los que se llenan más aún los bolsillos. Se creen que las fábricas no producen más, no porque hay sobreproducción, sino porque la gente no quiere trabajar. Se creen que los planes de asistencia son cosas del populismo, cuando en realidad son una necesidad del mismo sistema.

Hasta las que parcializan, como si el mundo de las finanzas fuera totalmente distinto al del capitalismo productivo y no parte necesaria de un mismo funcionamiento del sistema.

Los empresarios quieren pagar salarios más bajos, pero necesitan que la gente tenga plata para comprar.

No es que sin timba financiera se salva el capitalismo ni sin desocupación ni con salarios bajos ni con salarios altos.

A modo de conclusión
Es muy importante la formación científica, en cuanto al sentido crítico que va adquiriendo la persona, que no solo le sirve para analizar lo que lee o escucha, sino también para realizar su propia producción intelectual.

Porque si, por ejemplo, .Kepler hubiera trastocado la data de Brahe para no contradecir su sentimiento o para ponerle la tapa a alguno que opinaba distinto, solo habría logrado atrasar la comprensión de la realidad.

Y lo otro sería, como mucho, la pastillita de Un mundo feliz.


[i] Geymonat, L. (1985) El pensamiento científico. EUDEBA, pág 33.
[ii] Sagan, C. (1985 )Cosmos, Carl Sagan. Planeta, pág 58.
[iii] Rieznik, P. (1995)Ciencia y socialismo”, en En defensa del marxismo.
[iv] Zizek, S. (2016) Problemas en el paraíso, del fin de la historia al fin del capitalismo. Anagrama, pág 122.
[v] Jauretche , A (1960) “Otra vez los novios asépticos de la revolución” en Santo y seña. Extraído de Prosa de hacha y tiza. El corregidor, 2015.


Puede descargar Mitocracia - Andén 92 en formato .pdf