Estimados lectores y lectoras de ANDÉN:

Desafiado por los editores a realizar un aporte sobre nuestra América Latina para la presente edición, vinieron a mi mente posibles temas y perspectivas que nos ofrece la apasionante realidad de nuestra Patria Grande. Algunos de ellos podrán verlos en estas páginas gracias a las talentosas plumas, o mejor dicho valiosas teclas, de los colaboradores del diario.

Por eso decidí volver a la situación de Honduras. Una de las razones es que por obra y gracia de la “magia de los medios” ha desaparecido del mapa nuevamente. Y ni siquiera Mirta Legrand necesita preguntarse “¿a quién le importa?”…

He creído necesario y valioso traer a colación una de las notas editoriales del diario La Nación del 3 de febrero. ¿Por qué? Bueno, justamente porque aborda nuestro tema. Y lo hace bajo el sugestivo título de “La lección de Honduras”… Ni más ni menos. Lo que significa que el diario de los Mitre considera importante (mal que le pese a la Mirta) ayudarnos a entender la moraleja que arrojó lo ocurrido en el citado país.

Algo valioso deben haber encontrado, ya que suena un poco a contramano hablar de un país centroamericano (salvo que sea Haití). Y más teniendo en cuenta la ya centenaria referencia del diario a las lecciones del primer mundo, que es donde un país como el nuestro debería reflejarse.

Entonces… les propongo hacer lectura asistida de la editorial, de la que seleccioné los principales párrafos. Ya había recorrido un camino similar en números anteriores de Andén. Me parece que constituye un ejercicio necesario para ver un poco más adentro y más allá de lo que nos dicen.

Ahí vamos…

LA LECCIÓN DE HONDURAS

Editorial de LA NACIÓN del 3 /2/ 2010

PREGUNTAS DE UN LECTOR MIENTRAS LEE

(con permiso de Bertold…)

Porfirio Lobo Sosa acaba de asumir la presidencia de Honduras. Se ha cerrado así, después de siete meses, lo que en el acto de juramento, en el Estadio Nacional, en Tegucigalpa, el nuevo mandatario calificó de la peor crisis en la historia democrática del país.

Ok… Comienzo formal…

La historia empieza con el nuevo presidente Lobo.

Ni la más mínima referencia al golpe de estado, al menos por ahora. A lo sumo la frase del Presidente electo en relación a la “peor crisis de la historia”.

Nos quedamos con la duda. Y en todo caso siempre está a mano la palabrita mágica: “crisis”, que dice mucho y no explica nada.

La editorial se encarga de aliviar cualquier posible angustia al dejar asentado que ya “quedó cerrada”… Podemos seguir en paz, tal como reza en la última frase la Santa Misa.

El golpe militar del 28 de junio de 2009, que puso en pijamas en Costa Rica al presidente Manuel Zelaya, se había cerrado, en realidad, antes de ahora y, por lo tanto, antes de que la ciudadanía hondureña votara en elecciones incuestionables en favor del candidato del Partido Nacional.

Ha llegado, pues, el momento de revisar con más detenimiento algunos datos centrales de todo lo ocurrido y de los cuales se prescindió más de la cuenta en medio de una corriente que dejó a Honduras aislada del concierto internacional.

Ah, bueno… ¡Esto se pone jugoso!

¿Cuál será la relación entre la “peor crisis” antes enunciada y un presidente “puesto en pijamas” en Costa Rica?

Vale aclarar que el presidente Zelaya, surgido de auténticas elecciones, fue secuestrado por fuerzas del ejército a punta de arma a la madrugada y echado del país… y lo del pijama no es una cuestión de modas o usos caribeños, sino que ni siquiera le permitieron cambiarse.

¿Qué tan incuestionables son unas elecciones convocadas y realizadas por la dictadura militar y que fueron desconocidas por todos los organismos continentales y sólo auditadas por un grupo de ONGs dependientes del Departamento de Estado?

¿A qué /&%$”#$%& (léase carajo) llamará La Nación “concierto internacional”? Sólo Estados Unidos aceptó que se realizaran las elecciones. La OEA, el ALBA y el MERCOSUR estaban claramente en contra. Incluyendo la nueva potencia emergente mundial, Brasil, que alojó en su embajada al presidente derrocado, y hasta le permitió que se vista y use sombrero…

Al cabo de las primeras vacilaciones del gobierno de Barack Obama, los Estados Unidos estuvieron entre los primeros en comprender la complejidad del caso hondureño y las dificultades para tratarlo como derivación de un clásico golpe militar.

Han sido también los Estados Unidos los primeros en anunciar que se disponen a trabajar junto al gobierno de Lobo Sosa por el fortalecimiento de la democracia hondureña y el alivio de las penurias de un pueblo que, después de Haití, ocupa el segundo lugar, en América latina, en nivel de pobreza. Honduras ha dicho que a raíz de las sanciones que le fueron impuestas ha dejado de percibir 2500 millones de dólares en ayuda internacional.

En este tramo empieza a mostrar la hilacha… y va quedando un poquito más claro de qué van las lecciones que el Diario nos quiere dar.

En primer lugar resalta la actitud del último premio Nobel de la paz (uno más de los papelones de la academia, y que no se ofendan los hinchas de Racing).

Obama pudo superar las vacilaciones iniciales que lo llevaron a insinuar una postura crítica respecto al golpe en Honduras, que posibilitaron por primera vez que la OEA presione a un régimen dictatorial (ya hablaremos de Cuba). Cosa que no hizo frente a la anterior etapa de golpes militares promovidos por EEUU.

La perlita es que la complejidad del caso hondureño consistió en que se lo trató como un “clásico golpe militar”.

Is too much!!!

Esto significa que ahora que Obama “entendió la situación” se va a poder solucionar todo: por fin se va a poder construir una verdadera democracia (al estilo Irak, aunque en este caso no hizo falta linchar al presidente); y hasta podrán percibir la ayuda internacional que de ninguna manera podía entregarse a un presidente en pijamas…

Una pregunta: ¿cuál será el origen de las penurias del pueblo hondureño que lo ubican al nivel de Haití? No estaría mal (aunque excede los límites de esta nota) hacer memoria sobre el papel que jugaron en estas penurias la política económica que EEUU impulsa en la región mediante su empresas. Para muestras un botón: http://www.11-septiembre-2001.biz/honduras.chiquita.html

Al deponer a Zelaya, el Ejército actuó, aunque mal, con la espontaneidad de la fuerza pública ante una violación flagrante de la ley. Además de las instituciones de la república, la obcecación de Zelaya por buscar la reelección negada por la Constitución había movilizado en posición adversa no sólo a la entonces principal fuerza de oposición, el Partido Nacional, sino al liberalismo, su propio partido.

La mejor lección de la dolorosa encrucijada que padeció Honduras ha sido la reacción mundial en nombre del respeto por el orden constitucional. En adelante, ese ideal, que ya figura en términos prácticos en los compromisos políticos del Mercosur, debe ser perfeccionado aún más.

Segunda lección: cuando el ejército, “aunque mal”, actúa defendiendo las instituciones de la república, se justifica un golpe militar. Imagino que lo de mal hace referencia al hecho de no haber permitido que el presidente se cambie antes de echarlo del país.

Sobre todo cuando el principal partido opositor y parte del propio partido de gobierno coinciden en que la culpa de todo los males reside en la obcecación de Zelaya… que consistía en buscar su reelección.

Touché…

Me permito simplemente comentar con el lector que el presidente de Colombia con igual obcecación acaba de lograr su reelección con el apoyo explícito de la embajada yanqui y sobre todo de las tropas allí instaladas, lo que retribuyó Uribe confirmando la ampliación de las bases militares de EEUU en el país.

Por último, en este tramo, y como si no estuviera ya claro, la editorial nos dice que este criterio tiene que guiar las decisiones del MERCOSUR.

Acá empezamos a vislumbrar por qué La Nación publica la editorial aunque a nadie le importe el tema.

Sanción para los golpes militares. Sanción, también, para los gobernantes civiles o militares democráticamente elegidos que, al ignorar la independencia y facultades constitucionales del Poder Judicial, el papel del Congreso en una república y el sagrado derecho ciudadano a la libertad de expresión, se arroguen, como vulgares dictadores, la suma del poder público.

Una y la otra; no sólo una. De lo contrario, más que principios, habría una farsa; más que coherencia, lagunas disparatadas del derecho y la diplomacia internacional.

¡¡¡Atención!!! Estamos llegando al clímax…

Existen 3 elementos que pueden justificar un golpe de estado (aunque no sea de los “clásicos”):

la independencia del Poder Judicial

el papel del Congreso

el sagrado (¿?) derecho ciudadano a la libertad de expresión

Por encima incluso de la existencia de gobernantes civiles o militares “democráticamente elegidos” (sic).

Si no se respetan estos 3 factores, sólo queda lugar para la farsa

Por favor relean atentamente los factores enunciados. ¿No les suenan? Conforman la agenda central de las críticas con las que la oposición cuestiona al gobierno.

No hace la más mínima referencia a otros posibles criterios tales como:

independencia y soberanía económica-política

justicia social y distribución de la riqueza

inclusión social

seguridad ciudadana

mayor representatividad y participación popular

defensa de los intereses nacionales y regionales

Estoy seguro de que los lectores podrán aportar otros. Y podrían entenderse aún mejor el mecanismo usado si vemos qué valoración se hizo de estos mismos durante las “otras dictaduras” o la masacre neoliberal de los 90.

Cuando la Organización de los Estados Americanos (OEA) disponga, como corresponde, la reincorporación de Honduras en la plenitud de su representatividad, debería abrir un debate a fin de reflexionar sobre esa una nueva doctrina.

Habrá de suponerse que al secretario general de la organización, José Miguel Insulza, tan activo en el caso que acaba de cerrarse, no le incomodará hacerlo, por más que esto irrite a Hugo Chávez y sus émulos.

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Por si a alguien le pudieran quedar dudas, la cátedra de doctrina del diario La Nación explicita aún más la moraleja:

Señores de la OEA, la lección de Honduras es la instalación en el continente americano (en el sentido que le dan al término los yanquis: “america para los americanos”… o sea, nosotros para ellos), de una NUEVA DOCTRINA (no se animaron a decir el apellido: seguridad nacional).

Obama -después de superar las típicas emociones adolescentes que le generaron el haber ganado las elecciones-, finalmente aceptó imponer la nueva doctrina en América Latina (después de verificar su eficacia en Irak). El laboratorio fue Honduras, a la sazón la principal sede de la CIA en la región.

Y que se prepare Insulza… porque así como estuvo tan activo junto a Chávez “y sus émulos” (adivine a quiénes se refiere), tendrá que estar igual de activo para convencer de las bondades que la nueva etapa augura a nuestros pueblos.

Algún precio deben pagar ellos

por la lección de Honduras

Finalmente, como la letra con sangre entra… todo se corona con una amenaza explícita: ¿cuál será el PRECIO que ELLOS (o sea nosotros) tendremos que pagar si no aprendemos la lección?

Por si acaso… tengan preparado el pijama.