Ca Tinga y sus secuaces conocen de colores. Se encargaron durante años de pintarlos en las paredes del conurbano profundo y aunque ya no lo hacen tan seguido cada tanto despuntan el vicio y se mandan un “Mauricio reptiliano” por ahí, donde la policía sólo te jode si no les das la coima.


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Egresado de la Escuela de Arte y Porro Manuel Belgrano, en donde siempre le dijeron que la historieta es una mierda; él se dedicó: a la historieta. Ha trabajado en muchas publicaciones muy importantes que no viene al caso mencionar dado que ninguna es tan importante como este periódico. Ha sobrevivido a la aridez económica que genera el medio gracias a que laburó en escuelas dando clases y allí podía comer las facturas que le daban los pibes para la merienda. Ahora zafa gracias a que creó la gran revista Catinga. Se vende o permuta, escucha ofertas.

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