En tiempos del mp3, la tecnología lo atraviesa todo. La mayoría jamás comprenderemos cabalmente cómo el sonido de un ukulele pasó al gramófono, al disco, al magazine, al cassette, al cd y al ipod (o sus variantes más baratas). Lo cierto es que ese cambio tecnológico transformó para siempre los modos de escuchar música, de comprarla, de hacerla y de consumirla. Los puristas del sonido hi fi dirán, con razón, que el cambio tecnológico ha sido para peor, que el cd suena mal en comparación al vinilo, que el mp3 deja fuera un universo de texturas en pos de un aumento del rango dinámico, del volumen y del fast food musical del celular. Pero también es cierto, gracias a los dioses, que la tecnología ha permitido a muchos hacerse gratis de muchos aspectos culturales que antes de, por ejemplo, internet hubiese sido imposible pagar sin vender antes algún órgano.
Tecnologías sociales – Editorial 48
La creación, posesión y uso de la tecnología ha sido desde siempre determinante en el desarrollo de las sociedades. El dominio del fuego, pilar fundamental en la progresiva constitución biológica y social del hombre tal y como lo conocemos, significó desde el paleolítico en adelante la posibilidad de modificar la calidad de vida. Esa es la función primordial de un artefacto, signo de la tecnología: hacer la vida más fácil, mejorarla, suplir la indefensión constitutiva. La herrería, la rueda, el astrolabio y el sextante, el ábaco, el papel, la imprenta implicaron un salto cualitativo en las formas de entender el mundo y las relaciones que entablan los hombres con él y entre sí. Esas herramientas posibilitaron el cruce de océanos y el sometimiento de imperios, la llegada a la luna y la amenaza del invierno nuclear. Dual, por ser un producto humano, la tecnología pendula entre el beneficio y la condena para el hombre, siempre debe ser interpretada, siempre es un signo de algo más que el objeto en sí mismo.
5 discos 5 para golpear al golpista que todos llevamos dentro – Andén 47
Golpistas sobran. Siempre estará el dueño de la pelota amenazando con terminar el partido si no se juega con sus reglas. Los caprichosos que no se resignan a perder su cuotita de poder, su billetín, su palquito de oradores. O los que quieren su pelota, su poder, su billetín y su palquito sin habérselos ganado. Y su resentimiento mata. Ecuador se salvó por un pelito y aún está en veremos; otra suerte corrieron Honduras y Níger en donde los malos de una forma u otra se quedaron.
Instituciones y respeto a la ley – Editorial 47
Los griegos tienen una frase para todo. Uno de ellos dijo hace 2500 años: “Hay que defender la ley como se defienden los muros de la ciudad”. En una edad donde las leyes eran una novedad y aún había quienes recordaban un mundo de despotismo sin crítica, el llamamiento se volvía vital. La ley debe ser defendida como se defiende el lugar donde se vive, porque la ley es el fruto de un acuerdo que uno ha prestado por el simple hecho de estar viviendo en comunidad con otros. No era, ni es, ni será tan sencillo como esto. El pensador omitía el carácter clasista de las leyes, sus devenires históricos, el uso discrecional que muchas de ellas adquieren con el tiempo. Pero su inocencia puede ser disculpada por su momento histórico. Lo que no podemos es disculparnos a nosotros mismos cuando contemplamos la vulneración cotidiana de la ley, como si esta no nos incumbiera en absoluto, como si fuera un problema de otros, en otro lugar o en otra sintonía política. Porque no sólo está quien vulnera la ley desde el crimen liso y llano, sino también ciudadanos no criminales que llaman a desoírla, o custodios de las instituciones que imprudentemente siembran vientos olvidando lo tormentosa que puede volverse la cosecha.
El Otro en la política Argentina – Editorial 46
No es casualidad que en este número de ANDÉN una parte importante de los participantes sean mujeres. Al tratar el tema “El otro”, no hay voz más autorizada que la femenina para dar cuenta de un espacio que ha sido históricamente el de la segregación. Cultura machista, la occidental, siempre ha relegado las voces que no comprende, sobre todo, aquellas que apelan a alguna forma de sensibilidad, eso que no puede controlarse nunca del todo, que no puede ser sojuzgado ni apresado definitivamente dentro de cánones y muros. Esa intentona milenaria que apunta contra la mujer, el extranjero, el loco, los niños, el homosexual, el que piensa distinto, polariza la visión de la realidad y proclama un montaje siniestro; uno que acaba acrecentando la neurosis, porque la mirada puesta siempre en el otro y en su negación abreva en la imposibilidad de pensar una síntesis que reúna los elementos dispersos de la sociedad en la que se vive. Y no alcanzan todas las balas del mundo para matar la diferencia, ni todas las leyes ni todos los discursos.
5 discos 5 para el Otro en Uno – Andén 46
El infierno son los otros, no hay nada que hacerle. Mucho respeto, mucha integración pero los que nos joden siempre son los otros. El único “nosotros” más o menos viable es el que encontramos en el solipsismo más cerril. Porque el otro siempre es puro límite, es ahí hasta donde se puede llegar, es quien nos recuerda que no se puede todo, que la propia voluntad no tiene el control remoto del universo.
5 discos 5 para no llevarse a marzo pensamiento científico – Andén 45
Unos muchachos muy interesantes de la edad media, los llamados averroistas latinos, sostenían, a grandes rasgos, que hay dos modos de acceder a la verdad: la razón y la fe. Y que al entrar en conflicto una y otra era la fe la que salía perdiendo ya que, mutatis mutandis, Dios es omnipotente pero se atiene a la razón, porque es tan buena onda que ni te cuento.
Diálogo con Fernando Zelaschi – «El pensamiento científico trasciende la coyuntura» – Andén 45
Una de las peculiaridades del científico argentino es su capacidad multifacética en las investigaciones, asegura Fernando Zelaschi, Licenciado en Ciencias Biológicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), especialista en biotecnología y bioseguridad. Señala que entre los grandes logros de los investigadores argentinos, están las fórmulas que permiten el mejoramiento de las diversas especies cultivadas en estas tierras y la obtención de patentes por parte del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). Este joven científico -que ha dictado cursos en el país y en el extranjero sobre tratamiento de Organismos Genéticamente Modificados (OGM)- presta servicios en distintas entidades nacionales e internacionales y desarrolla proyectos de controles estatales para los emprendimientos privados.
¡Eureka! Ciencia en la Argentina – Editorial 45
Aristóteles decía que la filosofía era la ciencia de las primeras causas y los primeros principios. Lo que nos deja que la ciencia versa sobre eso: causas, principios y -agrega el sentido común-,consecuencias. Como modo de pensar y como actividad creadora y beneficiosa para la comunidad humana, la ciencia o las ciencias tienen por objetivo determinar un campo de acción, entender un orden determinado de la realidad y cambiarlo. De algún modo el filósofo antes parafraseado y sus seguidores, por ejemplo Marcilio de Padua, sostuvieron que las artes (un extraño sinónimo de ciencias) son lo que el hombre pone de sí en la naturaleza para mejorarla y así sobreponerse a su indefensión y a su debilidad constitutiva.
5 discos 5 para el sindicalista buena onda y no camionero – Andén 44
¿Qué es un sindicato? ¿El fans club de un tipo de trabajo? ¿La sala de juegos de un montón de peronistas? Comentario gorilón, es cierto, pero los sindicatos en este país tienen ese matiz peronemlin, ese aire de familia con el león herbívoro que los hace tan ¿simpáticos? Muchachos robustos con caras de malos peleando por los derechos colectivos de los trabajadores. Puede ser que por mi edad no me haya tocado presenciar los años dorados del sindicalismo argentino, si es que fue dorado alguna vez, pero luego del deslucido papel con el que actuaron durante el menemismo… Bueno, es como si no hubiera mucha gloria para contar ¿no? Para no hablar del querido Casildo Herrera, que nunca supo nada, que se borró.