El culebrón del Banco Central continúa. En esta ocasión, el boletero Jorge Cuello aprovechó su rol de productor radial en la costa y pudo contactar a Martín Hourest, legislador porteño por el Bloque Igualdad Social y economista. La entrevista, realizada por el conductor Pablo Galeano, ofrece un punto de vista equidistante y contiene elementos de análisis interesantes –como el rol estratégico de las reservas, el ingreso de dinero externo y la fuga de capitales.

Andén: ¿Qué análisis hace de lo que está pasando en el Banco Central? ¿Cómo nos puede llegar a afectar en los mercados internacionales?

 Martín Hourest: En primer lugar, hay un desaguisado institucional. Un desaguisado que es malo, lo haga quien lo haga y beneficie a quien beneficie. Hay un marco legal malo –que es la Carta Orgánica del Banco Central– que debe respetarse porque es una ley. Y, además, los decretos de necesidad y urgencia que son una perversión institucional de la Argentina y que deben, necesariamente, ser discutidos en el Congreso. Creo que también existe un argumento casi baladí, que a esta altura me parece el más fuerte, que señala que esta operación del gobierno se da en el marco de una sanción del presupuesto que incluye un programa monetario en el mes de diciembre; al Fondo del Bicentenario lo crean una semana después, sin poner a disposición de los representantes del pueblo ni la salida de reservas ni la modificación del programa monetario. Por eso creo que hay un problema político de primera magnitud. Esto es: problemas de malversación de la fe pública. A eso le suman la discusión de manotear reservas para pagar deuda, que ni siquiera es para pagar deuda externa: la lectura del decreto indica que se pueden utilizar para pagar compromisos de deuda pública, que puede ser de cualquier naturaleza y especie. Pueden ser proveedores, contratistas o pueden ser –efectivamente– fondos del exterior.

Andén: ¿Qué otra dimensión política tiene el conflicto?

 M.H.: La segunda cuestión es que el gobierno parece no entender (y, en algún momento, me parece que un sector de la oposición tampoco) que esto no se resuelve levantando más la tensión. Me parece que se debe ampliar la agenda, creo que sí es necesario. Ya que discutimos el Banco Central, discutamos la Ley de Entidades Financieras, que es la misma que quedó de la dictadura. Ya que estamos con el tema del sistema financiero, busquemos que la renta financiera tribute en el impuesto a las ganancias; es una curiosidad mundial que en la Argentina no tribute. Estas cosas se pueden discutir, son temáticamente coherentes, habría que meterlas en una discusión parlamentaria seria. De esta manera hay más recursos para el gobierno, recursos que son transparentes; además, es el encuadre de un sector de la economía que ha hecho negocios fabulosos en estos seis años de gobierno kirchnerista.

Andén: Este tributo existe en los principales países desarrollados…

 M.H.: En todos los países del mundo el sistema financiero sabe que debe pagar impuestos, menos en la Argentina. Parece que es un sistema financiero que está en la Argentina pero que no está en la Argentina, es como si fuera una plaza de Luxemburgo en territorio local.

Por otra parte, Argentina no está necesitando ahorro internacional de corto plazo; además, no le están prestando. Los vencimientos que tiene que discutir Argentina son a partir de Agosto. No había urgencia alguna para hacer esta tontera…

La Argentina –en los últimos dos años– fugó capitales al exterior por 42 mil millones de dólares. Lo que tenemos que discutir es cómo se retienen los excedentes y no cómo se trae dinero desde afuera. El problema no es la plata de afuera. Nuestro problema es que se nos va la plata.

Leyendo las estadísticas de inversión extranjera directa y financiera en los últimos veinte años, surgen dos datos importantes: primero, que cuando tuvimos aportes extranjeros no se utilizaron para inversión, sino que se utilizaron para comprar activos; segundo, el capital financiero que viene es capital de deuda –que tiene un sistema de rotación muy rápido –, por lo cual no se puede decir que está financiando desarrollo. Volverse locos para regresar a estos mercados me parece, al menos, que es una muestra de ansiedad o de liviandad en términos teóricos. Y es grave en términos políticos.

Andén: Se está desviando, entonces, la naturaleza de la discusión que se puede dar, la que sería interesante tener –tanto por parte del gobierno como de la oposición, lo que es preocupante –.

 M.H.: Esto parece una carrera para ver quién está más crispado. El gobierno va inventando argumentos locos y la oposición se sube a los argumentos locos y trata de aumentar y agravar la crisis. La verdad es que debería ser al revés: es un momento para parar la pelota, para decir: “bueno, señores, vamos a discutir en serio: ¿ustedes necesitan recursos? Los recursos están en la Argentina, en un sector –por ejemplo, el sector financiero – que no tributa bien; en este sector hay recursos. ¿Ustedes necesitan pagar deuda de acá a Agosto? Veamos cómo se articula un sistema de pagos”. No hace falta tocar reservas.  Además –y aunque esto suene muy brutal –, a los países no les hace bien estar llenos de reservas; las reservas son recursos estratégicos que hay que utilizar.

¿Cómo se las puede utilizar? Se puede crear un fondo rotatorio de inversión tecnológica; entonces uno puede decir que la pone a producir y no la tiene asentada en el Banco Central. El gobierno no aplicó esta política económica creativa –por lo que no puede decir que lo están invalidando para hacer cosas que quería hacer, y la oposición –en realidad, algunos sectores – jamás en su vida la pensó