Comencemos diciendo que la objetividad no es más que el distanciamiento entre un sujeto que piensa y un objeto que es pensado. Suponemos, además, que debido a esta separación se garantiza que el tema sobre el que investigamos y reflexionamos no se encuentra «contaminado» por nuestra propia subjetividad, es decir, que nuestros valores y puntos de vista previos interfieren lo menos posible en aquello que queremos decir. Es claro que la objetividad nunca es total y que por eso dependemos de la opinión de nuestros pares y de miembros de otras disciplinas acerca del trabajo que hemos realizado. 

En otras palabras, tanto la biología, la historia, la sociología, la economía, la psicología, el periodismo, etc., necesitan ser objetivas para poder subsistir. Esta objetividad no depende solamente de aquel que escribe e investiga sino también de aquel que lo lee y lo critica.

De todas formas, esta visión idealizada del debate de ideas debe ser profundizada. Sobre todo cuando desde hace un tiempo se nos quiere hacer creer desde la prensa que independencia y objetividad son lo mismo. Escuchamos hasta el cansancio la idea de que existe un periodismo independiente. ¡Chocolate por la noticia! Es claro que el periodismo es independiente del gobierno pero lo que nos interesa, si realmente queremos analizar si el periodismo es objetivo o no, es la relación que existe entre sus dichos y aquello de lo que justamente dependen y dependieron.

En este sentido, cuando se argumenta «como el gobierno está en contra nuestra todo lo que decimos nosotros es verdadero»,  es claramente falso.

O sea… es posible pensar en términos científicos lo que en el debate cotidiano-mediático se plantea de una manera unívoca y binaria. Como si la única posibilidad fuera estar con lo que los medios hegemónicos pretenden imponer no solo como agenda, sino como la realidad misma.

Esta es en realidad la raíz de todo autoritarismo. Pretender imponer una mirada como si fuera la única, y acusar a los que tengan otra de autoritarios; y así ponerse en un lugar de víctimas.

Le proponemos un pequeño ejercicio… Vamos a hacer referencia a un hecho del cual en estos días se cumple un nuevo aniversario, que tuvo una enorme repercusión mediática, y que fue “reflejado” con pretendida objetividad:

1- Conflicto en IRAK… Se acuerda la secuencia? Torres gemelas… Bush culpando al terrorismo internacional… Sadam mostrado como promotor mundial del terrorismo… Irak convertido en un arsenal de armas nucleares y químicas… invasión, en la que las cámaras de la CNN acompañaban las tropas…

Todo aquel que osara insinuar una crítica a esta acción era encasillado como terrorista.

Si no las vio aun le proponemos 2 películas recientemente en las que claramente puede verse lo que estamos tratando de compartir con ustedes:

– «Zona de Miedo»

– “Green Zone” (Distrito Protegido)

Bueno… paramos acá. Y dejamos espacio al pensamiento… (que no es poco, aunque a veces pueda parecer terrorismo)■