Conseguir mayoría absoluta era el requisito indispensable para que Dilma Rousseff, candidata por el Partido de los Trabajadores (PT), asuma el 1º de enero del 2011 la presidencia de nuestro país vecino; quedando a un paso de convertirse allí en la primera presidente mujer.  Sin embargo, el 46,90% alcanzado, obliga a que el próximo domingo 31 de octubre, el pueblo brasilero se enfrente ante la disyuntiva de elegir entre la candidata de Lula, y el representante  del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), José Serra, que alcanzo un 32% de los votos, tal como preveían las encuestas.

Claro está que hay algo que no pudieron  pronosticar los sondeos: la figura de la candidata por el Partido Verde, ex Ministra de Medio Ambiente de Lula y ex militante de su partido durante casi 3 décadas, Marina Silva; y los casi 20 millones de votos conseguidos. Hoy, la vista de Rousseff y Serra esta puesta en lograr conquistar a ese 20%  del electorado, que de alguna u otra manera,  Marina Silva, supo ganarle a Dilma las últimas semanas por dos cuestiones centrales. La primera, gira en torno a las denuncias relacionadas con hechos de corrupción del gobierno del actual presidente, y que involucran directamente a la  candidata del PT; y segundo, su postura poco clara frente al aborto, que puso en juego el voto de muchos evangelistas y católicos.  Es decir, la supuesta ventaja de Rousseff, que las encuestas vaticinaban, término siendo merito de la candidata del PV, y no de Serra, que logro obtener el 32 % previsto con anterioridad.

 Vale aclarar, que el escenario que se le presenta a la Petista no es desconocido,  tanto en las elecciones de 2002 y 2006, Lula debió recurrir a segunda vuelta electoral; por lo cual, para el Partido de los Trabajadores, el ballotage no le es algo ajeno. La última vez que un candidato logró obtener en primera vuelta la mitad más uno de los votos necesarios, fue en 1998, cuando Fernando Henrique Cardoso fue reelegido como presidente. Recordemos que tanto en el ‘94, como en el ‘98, Henrique Cardoso y Lula da Silva se enfrentaron en las urnas, y en ambos casos, el entonces presidente, logró obtener mayoría absoluta. Más allá de haber dejado la presidencia con un 40% de aceptación, es considerado por muchos analistas políticos y económicos como el autor de las políticas macroeconómicas que facilitaron el escenario actual, para que posteriormente, Ignacio Lula da Silva profundice aquel modelo.

Al momento, el PV ya advirtió que va a tomarse  15 días para definir a quien apoyará en las próximas elecciones; mientras tanto desde el PT y el PSDB, los elogios hacia Marina Silva no dejaron de estar presentes en los discursos de la última semana; de manera que lo que podría interpretarse como sospechoso no es extraño porque durante la campaña los candidatos no se sacaron chispas entre sí, más allá de que razones no faltaron. Desde el mismo PSDB se criticó a Serra por haber sido demasiado considerado y no haber utilizado los últimos escándalos de corrupción que involucran a Dilma como estrategia para ensuciar su imagen.  A su vez, Marina Silva, que en el 2008 se aleja del partido de Lula por diferencias con Rousseff  relacionadas con el Plan de Preservación del Amazonas, dejó de lado ciertas cuestiones que vinculaban a Erenice Guerra, Jefa de Gabinete de Lula y mano derecha de Dilma, con el tráfico de influencia para la consecución de negocios privados.

 No es un dato menor el hecho de que en este caso el PT obtuvo una ventaja de 13 millones de votos por sobre el PSDB,  de manera que para ellos el escenario es mucho más claro. Además, en estas elecciones ha logrado ampliar su representación en algunas gobernaciones con gran cantidad de población votante, como Bahía y Río Grande do Sul, y en el Congreso lo cual suma a la hora de insistir respecto a  la importancia de contar con el apoyo en el ámbito legislativo para la aprobación de leyes que permitan seguir profundizando el modelo.

 Por su parte, el partido socialdemócrata  ha salido reforzado tras conquistar los dos mayores Estados de Brasil, São Paulo y Minas Gerais,  que además poseen alianzas con el Partido Verde. Comenzará a trabajar en este punto, y en insistir en la idea de  “trayectoria limpia” que identifica a José Serra en su larga carrera política que lo ha sabido ver como diputado, senador, Ministro de Planificación, Ministro de Salud y Gobernador de São Pablo.

 En mayor o menor medida, cada una de las partes tiene las de ganar  y  cuenta con estrategias para que así sea. Estará en la habilidad de ellos saber utilizarlas correctamente para el fin último que los motiva: ganar■