Estamos inmersos en la mediatización de la cultura a través de los medios de comunicación; esto se produce porque las instituciones primordiales de la sociedad están en crisis (el Estado, la religión, la familia y la educación), esto provoca, que las personas se refugien en imágenes que les proporcionan un estilo de vida más deplorable que el mismo, o uno inalcanzable.

“Por primera vez en la historia humana, los niños nacen en casas en las que la televisión está conectada una media de siete horas por día” .Debemos ser conscientes que si consumimos al menos dos horas de programación por día alcanza lo suficiente para manipular, y convertir a ciudadanos con proyectos e ideas de cambio en simples esclavos del mercantilismo que producen.

“Los medios de comunicación ejercen hoy una función pedagógica básica, la de socializar a los individuos y transmitirles los códigos de funcionamiento del mundo. Sin duda, las instituciones como la familia, la escuela y la religión siguen siendo, las fuentes primarias de la educación y de la formación moral de los niños”.

Sería interesante empezar a pensar, cuántos programas televisivos apuestan a la educación o a la construcción de valores (que tanta falta nos hace), sin tener que al menos hacer el ridículo durante cinco minutos.  ¿Cómo se puede apostar formación de ciudadanos  críticos y reflexivos, si nos enfrentamos día tras día a la banalización de la vida misma a través de una pantalla; con sujetos que exponen sus peores vivencias (ciertas o no) para acaparar la atención de los televidentes? así es imposible reducir el índice de deserción en las escuelas, si desde los medios te inculcan que para progresar no hace falta pensar, simplemente con dar lastima alcanza.

Es por eso que, apostar a la educación va más allá de enseñar lengua, matemática y ciencias; se aspira a formación de ciudadanos críticos capaces de insertarse en esta sociedad; pero desde la misma padecemos la hegemonía de los mass media. Siendo así, cómo fomentar la educación a través de la reflexión, si se sustituyó el sentido de la palabra por el de la imagen sin sentido, produciendo  un mercado de pensamientos mediocres.

Difundir que,  utilizar esta mediatización como estrategia didáctica dentro del aula, poniéndolos en situación, conduciría a los niños/jóvenes a repensar sobre lo que leemos y/o escuchamos y que no todo lo que vemos reproduce tal cual la realidad que vivimos. Esto formaría parte de las transformaciones que debe sufrir la educación para revalorizar sus funciones, preparando a niños/jóvenes con pensamientos subjetivos, críticos y reflexivos, capaces de construir una sociedad mejor■