Estimadas y Estimados:

El staff de Periódico Andén desea que pasen junto a sus seres queridos un apacible fin de año. Sabemos que el que termina ha sido muy duro y desesperanzador. Comprobamos, como tantos habitantes de nuestro país, que las políticas que creíamos parte del pasado han cobrado fuerza, incluso con la aprobación de grandes sectores de la sociedad. Nuestra vocación, desde la comunicación social, cultural, independiente, autogestionada y colaborativa, es manifestar nuestro repudio a cualquier medida represiva que se utilice para imponer modelos de ajuste social que cercenen los derechos de las capas más postergadas y vulnerables del conjunto social.

Por eso –y porque formamos parte de la sociedad sobre la que amamos pensar– no podemos garantizar que durante el 2018 participemos plenamente del foro público tal y como lo hemos hecho hasta el momento. El costo de los insumos que implica la edición independiente, incluso para una revista de las características de Andén, dificulta un escenario futuro en el que los participantes debemos dedicar más tiempo a sobrevivir que a crear, pensar y a realizarnos, en suma: a ser felices. Sin embargo, nos comprometemos a realizar todo cuanto esté a nuestro alcance para brindar un producto cultural del que ustedes y nosotrxs podamos estar, sino orgullosos, al menos gratamente complacidos.

Esperamos que durante el año que arranca nos encontremos en escuelas, en centros culturales, en bachilleratos populares, en universidades, en el mano a mano y en el boca a boca, que nos han permitido estar aquí luego de 9 años; y por sobre todo que el 2018 nos encuentre juntos y en las calles.

Un abrazo gigante a todxs y que sean felices junto a sus seres queridos.

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El staff de Periódico Andén está compuesto por un montón de gente que va y viene con los años y los intereses. Hay algunos que estuvieron en todas las etapas pero nos gusta pensar que van variando. Hay mujeres y hombres. Todos son amigos de la bebida, se dedican a algo vinculado a las ciencias sociales y cada tanto se agarran a las piñas entre ellos pero afortunadamente la sangre nunca llega al río.

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