Comer o no comer… (¿será esa la cuestión?) – Andén 71

Hay un afán por mejorar la calidad de vida en los últimos años… Libros de autoayuda, notas sobre salud y todo aquello que nos dé una idea de cómo vivir mejor se pavonean en los estantes de las librerías dejando tras las sombras de cierto misticismo la posibilidad de un cambio concreto. Sin embargo, para lograr algún cambio en aquello que se nos presenta tan desesperado tal vez sólo basta con algo tan cotidiano (y a veces automático) que debería ser el punto de partida para vivir saludablemente: comer.

Carta a un joven Militante – Andén 64

Luego de su diálogo con Andén y en virtud de la temática de este periódico, el premio nobel de la paz Adolfo Pérez Esquivel compartió con nosotros unas líneas escritas a los jóvenes militantes. Aquí se destaca la importancia de la militancia por los Derechos Humanos, en la que el espíritu crítico y los valores se hacen fundamentales. Tanto una militancia vacía, como el activismo por el activismo mismo, son funcionales al sistema de dominación que mantiene dormidos a los pueblos. Para alcanzar nuevos paradigmas de vida, a la mística transformadora se debe sumar la práctica revolucionaria.

El lugar de la resistencia humana – Andén 64

Reflexionamos sobre diez razones por las cuales comprometerse con lo público se vuelve primordial y sobre por qué los espacios de militancia política, entendidos como zonas mucho más amplias que los partidos políticos o sindicatos, se constituyen como las polis modernas, como el espacio político por excelencia y ni más ni menos que como el lugar de la resistencia humana.

La gran barcaza que cruza el río Acheronte – Andén 61

Una gran barcaza que llevó en todas sus idas a grandes personajes de la vida política argentina. Aquí hacemos un recuento de las formas que hay para el tratamiento de los cuerpos una vez inertes, para concluir con la más desgarradora de las verdades.

Mi madre estaba sentada al borde de la cama, me había despertado intempestivamente con lágrimas en los ojos, pidiéndome que jure no volver a tirar petardos o fuegos artificiales en las fiestas. Yo tenía 12 años como mucho. La verdad es que no entendía de qué estaba hablando, el porqué de su estado y su llanto. Luego me explicó todo. El pobre Tomi, alterado por el ruido, había saltado la medianera y lamentablemente estaba atado. Mi madre había encontrado muerto a mi perro de toda la vida.

Respetar la vida, la muerte – Andén 61

Con la caída del mundo medieval el sujeto moderno se enfrentó a la difícil tarea de mirar a la muerte a los ojos sin mediaciones divinas. Perdida la garantía que brindaba un más allá en el que depositar todas nuestras esperanzas, la finitud del hombre se mostró en toda su precariedad. De aquí que el temor ante la muerte sea el signo distintivo de la vida moderna, es decir, de nuestra vida hoy. Probablemente este miedo no sólo haya sido una nota negativa en la psiquis del existente humano, sino una fuente inagotable de potencialidades. El privilegio dado a la razón, lugarteniente de ese Dios que aún muerto sigue operando en nuestro mundo inmanente, tal vez sea fruto de esa carrera contra el tiempo, la cual tiene como punto de llegada la promesa infinita de inmortalidad.

Preguntas colectivas sobre el inminente arribo: Un Tsunami de netbooks – Andén 61

Este texto es una construcción colectiva. Nace de un encuentro entre maestros y maestras de varios distritos, con distintas funciones dentro de la escuela, pero con la misma inquietud: pensar sobre un hecho que nos involucra y para el cual no hemos sido consultados.

Antes que nada, aclaramos que no estamos en contra de las netbooks por sí mismas. Sería ridículo: no se puede estar en contra de una herramienta, de una cosa inerte. Pero sí nos planteamos muchas dudas sobre su implementación concreta, sobre sus funciones políticas, sociales y simbólicas y especialmente sobre su papel como herramienta pedagógica (que es de lo que alguito sabemos).

A continuación un punteo de nuestras incertidumbres y certezas -más que conclusiones tajantes, surtidores de preguntas- para seguir sembrando la discusión colectiva.

Derecho a la muerte – Andén 61

Hay una particular singularidad que nos une a todos los seres humanos. Entre los grandes acontecimientos que ocurren a lo largo de nuestras vidas, hay dos que ninguno de nosotros puede elegir: nacer y morir. Lo que singularmente une estos dos momentos es la situación de vulnerabilidad. Sin embargo, desde la atención sanitaria estos dos momentos se diferencian bastante. Imaginemos por un momento, generalizando el hecho como un evento común, cómo nace un ser humano: una madre que se controla desde el comienzo del embarazo, llega a un hospital con el tiempo prudente para preparar la llegada del bebé, entra a una sala dispuesta para la circunstancia: la sala de maternidad, médico o partera y enfermeras están a su disposición, en general llegan regalos y saludos…
Ahora, ¿Probamos con la muerte? Dejando de lado los casos accidentales y tomando la muerte natural como generalidad, ¿cómo se prepara este momento en la vida de una persona? O mejor, ¿se prepara?

Proceso de (des)habitación corporal – Andén 60

Cuerpos fetichizados, bellezas irreales, miradas vacías, envases. El cuerpo hoy día funciona como parte del proceso de mercantilización y como una mercancía más. Sucede que para ofertarse en el mercado corporal hay que pasar por un proceso de producción un tanto doloroso: operaciones estéticas, dietas estrictas, gimnasios cuasi fábricas, dolores físicos o problemas en la alimentación como la bulimia o la anorexia.

Por otro lado, sucede que hay cuerpos a los que no les interesa cotizar ni someterse a estos maltratos para poder encajar en el estereotipo estético contemporáneo, pero aún así son cuerpos vacíos que se reducen a “poseerse” y ser “poseídos”.

Partiendo de esta afirmación trataré de rastrear cuáles fueron los procesos socio-históricos de la modernidad que llevaron a que hoy día miremos nuestro cuerpo solo como un envase que nos porta.