Como ha ocurrido en otra oportunidad, una vez más una estudiante de educación física llega a la parada para sumarse a ANDÉN. En esta oportunidad para hablar y reflexionar acerca del rol que cumple la actividad física en la tercera edad.

Antes que nada, deberíamos pensar y ponernos en el lugar que ocupan las personas mayores en nuestra sociedad.

Para comenzar, me gustaría situarlos en el primer momento donde el anciano se siente distinto, y obviamente en desventaja con los demás. Dicho momento es a partir del proceso jubilatorio, el cual cambia rotundamente la cotidianeidad  y ritmo de vida que llevaban las personas hace más de 30 o 40 años.

Este último episodio es determinante, dado que, de un día para el otro un mismo individuo ya no es más  lo que era antes. Comienza a tener muchísimo tiempo libre, visita con más frecuencia al médico y nota que su cuerpo, sus articulaciones y huesos no está como hace 20 años atrás, al igual que su vista, pulmones y corazón.

Pero dejando de lado todos estos cambios evidentes e inevitables que se producen con el correr de los años, nos abocaremos a la importancia de la actividad física en esta etapa.

Vamos a comenzar remarcando que hay muchísimas actividades físicas que una persona en la etapa de la tercera edad puede realizar. Algunas de ellas pueden ser natación, aquagym, caminatas y actividades al aire libre, yoga, tai-chi, y muchas más.

Cualquier disciplina que escojan será la mejor opción, dado que su circulación, su flexibilidad y movilidad articular, su capacidad aeróbica  cardiovascular y pulmonar, su equilibrio, su armonía y su autoestima mejorarán con constancia y buena voluntad.

Independientemente de la actividad que ellos elijan, lo más importante es, en mi opinión, la interacción con otros y la formación de grupos en los cuales sus integrantes compartan cosas en común.

En adhesión a esto último podemos decir que el rol más importante de la educación física, en este periodo, es generar grupos y afianzar la relación entre sus miembros a través de ejercicios físicos, juegos y competencias adecuadas a su edad.

En el estadio de la vejez o tercera edad, los abuelos necesitan ser tomados en cuenta, en otras palabras, quieren ser útiles y nosotros los jóvenes podemos hacer muchísimo por ellos.

Una buena opción es la incentivación y motivación a realizar actividades físicas, lúdicas, paseos, organización de bailes y/o asistencia a centros de jubilados para mantener su mente y su tiempo libre ocupado.

Por otra parte y para terminar, también es importante que nosotros dediquemos tiempo a nuestros abuelos, los escuchemos, les tengamos paciencia, los incluyamos en eventos familiares y los ayudemos en lo que ellos necesiten por mínimo que nos parezca,  dado que para ellos es muy importante.

Como conclusión reflexionemos y tratemos a nuestros abuelos como nos gustaría que nos traten a nosotros cuando seamos grandes… como ellos■