5 discos 5 para el vermout con papa fritas y good show – Andén 53

De más está decir que la televisión es una herramienta de control social para bien y mal. Desde que una emisión de Pokemón generó ataques de epilepsia en decenas de niños en el Japón y desde que las torres gemelas cayeron para los televidentes del mundo en vivo y a todo color también, debe ser considerada un arma de destrucción masiva de infinitas posibilidades. Porque se equivocan aquellos que dicen que la revolución no será televisada, todo lo contrario, la mostrarán tan en detalle que la dejaremos escapar en medio de cientos de miles de discursos superpuestos, cada uno de ellos contando su versión, avalando e impugnando ese dato menor entre la novela de las 6 y el reality de las 7:30.

Esa linda cajita boba para interpretar – Editorial 53

En épocas de video-política no nos queda más que juzgar a la televisión como médium omnipresente entre lo comunitario y lo individual. Nuestra relación con los hechos sociales hace tiempo que dejó de ser de cuerpo presente. Asistimos al foro público colocándonos frente a la pantalla. Desde allí damos o quitamos nuestra aprobación, abonamos la ilusión de participar de un proceso social enjuiciándolo con un mero clic al control remoto.

5 discos 5 para el pueblo ideal – Andén 52

Vivir en una ciudad es cómodo pero a su vez es comprarse un problema en cuotas. Hay algo en el amuchamiento que es desagradable, los olores, los humores a destiempo de uno, la polución visual que nos pone un culo en la cara en cada puesto de diarios, los colectivos y los trenes a deshoras, los cortes de avenidas y un larguísimo etcétera con el que convivimos a diario. No es que la vida en pueblos y barrios suburbanos sea mejor o más tranquila. Esa es una idealización pequeño burguesa que añora lo que no tiene porque no quiere. La vida en comunidad es difícil, ardua. Y lo es porque la presencia de los otros es un mal necesario, porque los necesitamos para vivir y están ahí lo queramos o no. Pueblan nuestros sueños y nuestros gestos más vagos.

El feroz encanto de habitar en el horror – Editorial 52

Los conceptos cambian en virtud de las circunstancias sociales que dan pie a las ideas que los forman. Considerar que no están sujetos a la variabilidad del tiempo y del espacio es un error que ni el naturalista más inocente se atrevería a cometer sin antes sonrojarse. El concepto de ciudadanía no puede ser el mismo de la Atenas del S. V. a.C. ni el de los sociólogos del S. XX. El mundo cambió. Las fronteras difusas que parcelan los países, las provincias y los municipios ponen en crisis cualquier seguridad, cualquier identidad territorial que tenga la pretensión de cristalizarse más allá de los manuales.

5 discos 5 para saltarines de fronteras – Andén 51

La figura del extranjero siempre ha sido fascinante. Alguien venido de lejos que rompe el “nosotros” y con su mirada o su sola presencia quiebra la calma chicha de la semejanza. ¿Por qué? Porque no se nos parece, o tiene otros hábitos, o simplemente viene de allende la frontera para ganarse el pan o conocernos. Los palurdos de siempre dirán que el extraño viene a robarnos el trabajo, los hospitales, la asistencia social pero lo cierto es que los extranjeros han poblado el mundo desde que los albañiles lo alzaron de la tierra yerma porque todos lo somos.

Las Formas de la Extranjería – Editorial 51

Hace algunas semanas Ángela Merkel, canciller alemana, dijo algo que por su lugar en la distribución mundial del poder y por las asociaciones que despierta la historia de su país sonó a tenebrosos augurios para los migrantes del mundo “la sociedad multicultural ha fracasado completamente”. Eso no sólo da cuenta de un fantasma merodeado sobre las políticas actuales sino también de un problema con el que las sociedades no se acostumbran a lidiar: la cuestión de los extranjeros. Tema caro al ideario de las derechas reaccionarias, siempre vuelve a surgir con múltiples rostros cuando las crisis estallan. Es uno de los puntos de fuga hacia donde se dirigen las miradas de quienes no están dispuestos a reflexionar sobre las causas de sus propios errores. La incapacidad de las distintas sociedades por asimilar a los migrantes se encuentra basada en un dispositivo perverso, los necesita como mano de obra barata y a su vez como una entidad negativa desde la cual aglutinar todos esos difusos caracteres que constituyen “el ser nacional”.

5 discos 5 para el viento que es viejo y todavía sopla – Andén 50

¿Por qué hablar nuevamente de la vejez, y de la muerte que siempre la circunda? ¿Será por que acaso el cronista de discos ya no resiste con tanta algarabía la resaca? ¿Por qué ya es tarde para convertirse en ninja, en niño prodigio, en actor porno? ¿Por qué envejecer implica reconocer las limitaciones y el principio de realidad y las obligaciones y todo eso tan pesado que uno se carga sobre los hombros cuando suena el despertador a las seis de la matina? ¿Qué es lo que ven los viejos cuando miran para atrás? ¿Cuándo ven a sus nietos? ¿Qué ve un viejo en facebook cuando busca a sus amigos que no estarán nunca porque se han ido muriendo antes de cargar sus fotis? ¿Y el que vivió mucho y de tanto vivir se da cuenta de que hay cosas que ya no recuerda? ¿Cuándo descubre que esos amores que casi lo llevan a la muerte se volvieron una anécdota de 5 minutos una noche de sábado entre otras historias, entre narraciones gastadas como esos libros húmedos y ajados del desván?

Sobre viejos y cambios – Editorial 50

En tiempos arcanos, la presencia del viejo en una comunidad representaba la voz de la sabiduría y del pasado. A través de él, la tradición era comunicada y los antepasados se unían con los presentes por un vínculo perenne y dinámico. Eran el testimonio de tiempos lejanos, de una sabiduría que había llevado a la comunidad a ser lo que era. Y esa sabiduría solía ser efectiva y por eso respetada, por su operatividad ante los cambios que era capaz de ver una vida humana. El horizonte de variabilidad de la vida social era pequeño, limitado. La vida de abuelos, padres e hijos no distaba mucho entre sí. Otras son las experiencias de nuestras sociedades y comunidades. Nuestros abuelos y padres han visto tantos cambios a su alrededor que el mundo que habitan nada tiene en común con aquel en el que nacieron. Aquellos que tardaron meses en migrar del viejo mundo a este tardan horas en hacer el camino de regreso. Los parientes que se perdían a causa de la lejanía hoy están a un llamado de distancia. Aún viven algunos que vivieron en un mundo sin genocidios ni el terror nuclear sobre sus cabezas.

5 discos 5 para viejos, muertos y demás defectos del mundo – Andén 49

«Morir es una costumbre que suele tener la gente” decía Borges. Y es así, a veces la gente tiene el poco tino de morirse y dejar cosas a medio hacer que es, en el fondo, la mejor forma de espichar: con proyectos. Porque esperar la muerte sin sueños ni anhelos ni cosas por hacer, es ir menguando lentamente y la muerte es poco generosa con los que no le presentan batalla. Y como le importa un carajo si uno ha sido un buen o un mal presidente, un adolescente iracundo o un viejo fan de González Oro, bien nos vale a nosotros hacer la distinción por ella, para diferenciarnos, para decirle que a nosotros sí nos importa quienes se mueren, porque hay gente que la merece más y hace más fuerza por ganarla que otra, aunque después de cierta edad todos nos merezcamos un guadañazo bien dado por lo que hicimos, hacemos u omitimos.

La vida y la muerte, una misma cosa – Editoral 49

Pepe Mujica, presidente de Uruguay, dijo en los funerales de Kirchner que hay que celebrar la vida y la lucha como homenaje a los compañeros convocados por las leyes de la biología. No hay mejor definición posible para iniciar y clausurar los debates sobre el acontecimiento político más importante de la escena nacional desde la crisis de las instituciones del 2001. La muerte de Néstor Kirchner será pensada, escrita y leída durante años como un punto de inflexión en la vida nacional. Esta publicación, que ha comulgado a medias con el proyecto que encabezó el ex presidente, siempre ha tenido una mirada crítica ante las graves falencias de forma y fondo que presentó esa entelequia alguna vez llamada transversalidad. Esa distancia no le resta méritos a los importantísimos logros que su gestión alcanzó en los términos de una paulatina normalización de la crisis social que devastó y devastará aún por años a las capas más desvalidas del tejido social. Acaso sea demasiado pronto para realizar un análisis más o menos certero sobre su persona. Sus funerales dieron una muestra de cariño y adhesión que, como en el caso de Raúl Alfonsín, sólo generan los muertos.