Fukuyama,  desde la derecha neocon, lo tomó de Marx. Y Marx, desde el izquierdismo científico recién fundadito, lo tomó de Hegel; y éste, sin muchas vueltas, de la escatología cristiana, en  especial de muchachos como Agustín de Hipona y Juan, el evangelista, que llevaban una larga temporada viendo crecer las flores desde abajo.

El fin de la historia, el triunfo de la humanidad sobre sus propias debilidades, la superación del conflicto dialéctico y todas sus implicancias… ¡Qué ganas de subestimar a la especie! ¡Qué errados de pies a cabeza! La historia se acabará recién cuando el último hombre se dé cuenta de que, al morir el anteúltimo, se quedó sin nadie con quien discutir y jugar a la baraja de dimes y diretes. O mejor aún, cuando comprenda que sólo, en el verdadero imperio del pensamiento único, no habrá humanidad que presencie final alguno.

No podríamos, aunque quisiéramos, matar a ese  montón de polvo llamado historia. No sólo porque miles de docentes saldrían en defensa de sus puestos de trabajo sino porque millones todavía quieren su lugar en ella, para vengar, para honrar, para calmar el hambre y la sed de justicia que nunca habrá de saciarse fuera de ella. Por eso y porque al pensamiento único siempre le cuelgan más muertos que certezas 5 discos 5 que demuestran que cuando algo acaba también algo comienza, para bien y mal, sea lo que fuere


 

Más que una yunta -2009- De Bueyes. Del final nunca declarado de la Bersuit Vergarabat, surgieron la carrera solista de Gustavo Cordera, Juan Subirá y el de esta agrupación que potencia lo mejor de la fenecida banda; lo reconstruye, lo recombina y salen ganando con el cambio. Es dificultoso pensarlos sin comparar su actual sonido con el anterior pero una vez que los preconceptos son dejados de lado se descubre en ellos un sonido más elaborado, una dedicación en los detalles de la que antes carecían. Su poética remite, sí, a la anterior etapa pero cierto toque oscuro se desmarca de aquello, cierta melancolía mezclada con bronca. La ausencia de aquella cadencia festiva de otros tiempos los impulsa, hace sobrellevar la ruptura y los deja en un buen lugar aunque como ellos mismos dicen “no siempre en el amor se cae parado”.

 

 

Después de Ver -2009- La Franela. Meses antes de la muerte de los Piojos por exceso de ego, su guitarrista Daniel Piti Fernández abandonó la agrupación para refugiarse en una banda que aún tiene mucho que demostrar pero que promete en cada canción un crecimiento al cual prestarle atención. Un pop sumamente amable, de letras pegadizas y pasta de hits constituyen la base de un sonido que nada tiene que ver con los Piojos, que se saca de encima LA HISTORIA que en letras mayúsculas escribieron en el rock nacional y que su ex integrantes se esfuerzan por superar.  Canciones como el simpático hit “lo que me mata” (en cuyo video aparece Soledad) o “llega el tren y Magia” permiten suponer que con esfuerzo su historia puede ser larga, fecunda y muy pero muy radiable.

 

 

Dark passion play –2007- Nightwish. Luego de unos años gloriosos, los componentes masculinos, cansados de soportar sus aires de diva, expulsa de la banda en 2005ª a la soprano Tarja Turunem miembro fundadora, quien, con su particular voz, le había impreso al metal sinfónico un sello único. Mucho se especuló con la muerte del grupo tras la partida de su frontwoman, sin embargo la incorporación de la cantante Anette Olzon no sólo les permitió seguir existiendo sino que también los llevó a editar su disco más exitoso (aunque no el mejor). El cambio de registro de la nueva vocalista está muy lejos del de Turunem pero ha logrado con esfuerzo dotar a Nigthwish de un nuevo sonido, igual de reconocible que los deja en un lugar del que nunca salieron: la cima del power metal.

 

 

Everything must go 1996– Manic street preachers. Los Manic iniciaron lo que sería su segunda etapa con una de las tragedias/misterios más extrañas del rock: con la desaparición, literal, de su vocalista Richey James Edwards horas antes de su primera gira por EEUU. Después de considerar su separación por largos meses decidieron continuar y presentar uno de los discos más exitosos de su carrera en base a letras del desaparecido Edwards. Un disco contestatario, de izquierdas, con un sonido indiscutiblemente brit pop y años 90 que acabó por posicionarlos en el mismo lugar que a bandas como Oasis, Blur, Suede y Pulp.  El tema que da nombre al disco y “Small Black Flowers That Grow In The Sky” son la evidencia de que bajo ningún punto de vista esta banda estaba terminada y no dejó de demostrarlo en ninguno de los discos posteriores.

 

 

Mujer – 1993 – Marta Sánchez. Si luego de la separación de la megabanda española Olé Olé, Marta Sánchez se hubiese retirado, habría privado al pop radiable de una voz imponente y de dos o tres discos sumamente exquisitos y queribles. En este, su primer disco solista, no hay huella alguna del sonido que a fines de los ochenta cautivó a las masas españolas. En este disco lo que hay es un sonido bailable que la colocó durante años en el tope de los charts gracias a letras provocadoras, inteligentes, impunemente femeninas y liberadas. Demostró con él que el soporte creativo de una banda no le era necesario pues su imponente voz salvaba cualquier contrariedad. Un disco que no ha envejecido en lo más mínimo, que abrió su historia y durante casi una década, la proyectó, la consolidó  y la dejará descansar en nuestras memorias.