Estimados lectores… (y lectoras): este es el artículo más complicado que me propuse escribir para ANDÉN. Y mire que he encarado temas conflictivos. Escribí sobre el campo, los medios, el gobierno… De hecho si usted recuerda el rol que los editores me han puesto (“el que corta las vías”) sabrá entender de qué hablo.  ¿En qué reside la dificultad de estas líneas? Veamos:

–          El sindicalismo es una de las actividades más cuestionadas en la historia reciente de nuestro país.

–          Existen medios… muchos medios, que sistemáticamente defenestran la tarea y el rol del sindicalismo.

–          Y obviamente, pero en este orden, existen personas que ejercen el sindicalismo y no hacen honor al rol social que les corresponde.

Sé por tanto que mucho de lo que escriba estará filtrado por las imágenes que ustedes posiblemente tengan acerca del sindicalismo y de los sindicalistas.

Permítanme por tanto compartir algunos aspectos que pretenden ser disparadores para poder poner en crisis esos filtros y tal vez, solo tal vez, asomarnos a otra posible perspectiva sobre esta necesaria actividad social que es, ni más ni menos, la representación de los intereses, sueños y demandas de los trabajadores.

En lo personal, en mi propia historia como trabajador, creo que lo principal es la cultura que tenemos, como esta nuestra cabeza… qué conciencia tenemos. Antes, cuando uno entraba a trabajar enseguida se acercaban los delegados para acompañarte, para explicarte cómo trabajar, cuáles eran tus derechos, dónde quedaba la sede del gremio, el tema de las horas extras y de la seguridad laboral.

Existía solidaridad entre trabajadores. En mi caso, al quedar cesante, durante la dictadura, venían los compañeros hasta mi casa cada mes para traerme un aporte para subsistir.

Creo que las tareas fundamentales del momento actual pasan por el tema de la participación, la batalla cultural contra el neoliberalismo, crecer en preparación, y no perder el ejercicio de la memoria histórica.

Testimonios

Juan Carlos Schmidt, Secretario General del Gremio de Dragado y Balizamiento

Desde la dictadura militar hemos sufrido una fuerte ofensiva contra el movimiento obrero a través de la mentira sistemática:

a)           “el sindicalismo no existe”… por eso el sector de los delegados gremiales fue el más golpeado por la represión y la desaparición de personas.

b)           “el sindicalismo no pelea”…; y el “sindicalismo no gana”…por eso el proceso de desmovilización y despolitización neoliberal que encarnaron los gobiernos democráticos del ´83 al 2003 encararon una fuerte ofensiva para deslegitimar el rol del movimiento obrero

Oscar Martínez, Taller de Estudios Laborales

En relación a la mirada sobre el sindicalismo en Sudamérica, te digo que por el momento desde la izquierda europea, ya sea un economista, un socialista, un socialdemócrata, todos miran a Sudamérica para aprender cómo dar protagonismo al pueblo para luchar contra el neoliberalismo. La participación y el protagonismo que tuvimos con el Estado de Bienestar hace cincuenta años, nosotros lo olvidamos. Es algo que tenemos que aprender de ustedes, cómo profundizar la articulación de todos los movimientos sociales. En este sentido, la experiencia de  las 62 organizaciones del peronismo es algo que voy a compartir allá, porque nosotros no lo hacemos.

Los sindicatos europeos funcionaban como una herramienta para manejar el sistema económico y social, no eran un instrumento de lucha. Y ahora hay que luchar, porque esta crisis es la peor que tuvimos desde los años 30. Estamos en una crisis muy fuerte, un millón de desempleados en Bélgica. Y la población es de diez millones de habitantes. Es algo increíble. En algunos barrios muy populares de Bruselas ya no hay un pibe que trabaja, no hay trabajo.

Ahora el sindicato no puede ser una herramienta para manejar el sistema, tenemos que luchar. Salir a la calle de vuelta, es algo muy nuevo. Yo lo voy a ver por primera vez en mi vida, y tengo 35 años. Yo soy grande, y en toda mi vida no lo vi. Por eso se mira tanto a Sudamérica. Porque es un ejemplo cómo reconstruyeron ustedes el movimiento obrero después del menemismo, después del movimiento gorila de los años 90, es algo impresionante. Y a nosotros nos impacta mucho. Así que por primera vez vamos a aprender de los sudamericanos, es algo positivo

Xavier Dupret, Economista, asesor de las centrales sindicales Belgas

Se lo dije… son disparadores. Algunas perlitas que fui escuchando en estos años que llevo participando del equipo de formación sindical del gremio de judiciales (cuyo secretario general, Julio Piumato, usted podrá conocer más en esta edición).

Muchos sindicalistas se emocionan cuando en su militancia conocen de cerca a hombres y mujeres de todo el país, jóvenes (y no tanto) que cotidianamente en sus lugares de trabajo son elegidos por sus compañeros para desempeñarse como delegados gremiales asumiendo una de las tareas más nobles, comprometidas y necesarias en este momento de la historia de nuestro país: representar los intereses de los trabajadores, piedra fundamental de cualquier proyecto de país justo, libre y soberano■

P.D.: ¿se acuerda de los primeros años del gobierno de Lula? Era un sindicalista, ignorante, borracho y corrupto que venía que destruir al Brasil. Fíjese ahora lo que se dice de Lula: se lo muestra de traje como uno de los mejores estadistas del mundo… Llamativamente ya no se destaca su larga militancia gremial que nació en el ABC Paulista y que hoy lo tiene al frente de un proyecto liberador continental.